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Red Internacional
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OPINIÓN. Reflexiones de un enfermero: vivas y organizadas las queremos

Trabajador del Hospital Rossi de La Plata. La pelea contra la opresión de género en los lugares de trabajo encuentra a mujeres y hombres organizados.

José Pe Enfermero Hospital Rossi La Plata

Domingo 23 de octubre de 2016 13:58

Cada 21 horas según las estadísticas muere una mujer a causa de la violencia machista, violencia arraigada en nuestra cultura desde prácticamente el comienzo de la historia, desde donde le fue asignado socialmente un rol pasivo, vinculado con lo domestico, lo casero; asociándose fisiológicamente a su capacidad de dar a luz con la maternidad, es decir lo maternal, el deber de ser madre, que implica alojar y cuidar niños desde que los tienen en su vientre, no importa si fueron deseados o no, el cuidado del hogar y la familia.
Mientras se les imponían estos mandatos, o pautas culturales que restringían sus libertades, los padecimientos sufridos a diario no eran visibles para los demás, es más, tanto para algunas de ellas como para el resto de la sociedad era lo que les tocaba, ¿Por qué? ¿Por el solo hecho de ser mujer?

Hoy el paradigma machista no ha cambiado, aunque ellas no acepten pasivamente esos mandatos sociales y culturales, son asesinadas una mujer cada 21 horas, y aunque esta problemática se haya visibilizado socialmente, el estado responde sínicamente (no destina el presupuesto necesario, no trata y promueve leyes para enfrentar esta situación), siendo el máximo responsable de sostener y reproducir institucionalmente este sistema basado en la subordinación y opresión de las mujeres, quienes al día de hoy no pueden aún decidir sobre sus cuerpos, sus luchas son invisibilizadas por los medios de comunicación, distorsionadas o desviadas.

Por ello los Encuentros Nacionales de Mujeres deberían hacerse en el epicentro político, económico y religioso de nuestro país.

Pero las mujeres no solo sufren de la opresión de este sistema, miles no tienen trabajo, y las que lo tienen muchas veces son en condiciones de precariedad, y cuando no es así no alcanza para cubrir con su salario la canasta familiar, siendo que muchas de ellas son jefas de sus hogares. La violencia hacia las mujeres no es solo física, claro está.

Como trabajadoras sufren doblemente la violencia: la laboral y la machista

En el ámbito de la salud, los trabajadores no están exentos de esta problemática, es sabido además estadísticamente que en algunos de sus rubros, como ser por ejemplo enfermería, hay un amplio porcentaje de mujeres, profesión aún no reconocida del todo como tal y mucho menos todavía remunerada como se debería.

Además de que los sueldos de las enfermeras no alcanzan la canasta familiar y de que para poder lograrlo deben recurrir al pluriempleo, lo que implica más de 60 horas semanales de trabajo, muchas veces realizado lejos de las condiciones óptimas: atienden más enfermos de lo debido o recomendado por distintos organismos como por ejemplo la OMS y de no contar con los elementos suficientes para llevarlo a cabo, ni las medidas de bioseguridad apropiadas para evitar accidentes laborales; además de eso tienen que aguantar situaciones de maltrato, agravios, acoso de todo tipo de parte de sus jefes, quienes no respetan sus derechos como trabajadores y mucho menos como mujeres. Para terminar con esto es necesario la unión y la organización.

En el hospital Rossi de La Plata fue denunciado el jefe de enfermería del sector de quirófano por reiteradas situaciones de maltrato contra compañeras que incluía todo tipo de insultos y comentarios misóginos de su parte, además de establecer diferencias entre compañeras/os.

Una de nuestras compañeras se plantó y empezó a denunciar el goce de beneficios contemplados, que se suman a la denuncia realizada hace 3 años a dos supervisores de enfermería del turno noche por acoso sexual.

La actual denuncia se realizó ante la dirección del hospital y la comisión de violencia del mismo integrada por los distintos sindicatos, el representante legal de la institución y los directivos.

Con la unión de los trabajadores y la acción conjunta, junto a la participación de La Bordo enrolada en ATE- CICOP se logró que se lo aparte del cargo y hoy no tenga personal a cargo. Pero no quiero dejar de denunciar la inacción cómplice del resto de los sindicatos que representan a enfermería, y que durante el tiempo en el que se desarrolló este conflicto, encubrió a este sujeto hasta el último momento a pesar de haber existido otras denuncias previas.

De aquí la importancia de organizarse colectivamente independientemente del género, respaldarse con agrupaciones como La Bordó que defienden los derechos de las mujeres y los trabajadores en los Hospitales y representan nuestros intereses de clase a nivel político y sindical.

Porque para lograr el NI UNA MENOS es necesario romper y terminar con este sistema de explotación capitalista basado en la opresión de una clase sobre otra y de jerarquía o supremacía /subordinación en las relaciones entre géneros, orden avalado, legitimado y perpetuado por las distintas instituciones y su estado.