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ES EL MISMO EJÉRCITO AYER Y HOY. República de los Niños: fusiles entre castillos

El intendente de La Plata, Julio Garro, decidió montar junto al Ejército un centro de atención de salud en el predio ubicado en Gonnet.

Sabrina Ramírez

Sabrina Ramírez @sabry.ram

Martes 24 de marzo de 2020 13:12

Frente a la pandemia del Coronavirus la Municipalidad de La Plata decidió utilizar el parque educativo y de diversiones para instalar un centro de atención inmediata. “Tenemos la obligación de prepararnos para el escenario más complejo. Por eso estamos articulando una Red de intervención de baja complejidad” sostuvo el intendente Julio Garro. En el mismo sentido aseguró que otras dependencias municipales como el parque ecológico y el polideportivo de Los Hornos también serán utilizadas.

Asimismo el intendente decidió en las últimas horas restringir el acceso a la Ciudad, “para llevar un control más exhaustivo”, aclarando que los mismos no serán bloqueados “porque eso sería inconstitucional”. Mientras anoche a las 00 los patrulleros hacían sonar el himno nacional por altoparlantes.

Empresarios y fusiles

Hay dos imágenes fuertes que se unen este 24 de marzo con la historia de la República de los Niños y la dictadura militar: una es la del decreto de ley 1294 de 1979 que cedió el predio a la municipalidad de La Plata. Luego el intendente Alberto Tettamanti decidió su privatización y adjudicó su administración a la empresa Zanón Hermanos, quienes también manejaban el parque de diversiones Italpark, ubicado en Recoleta. Esta familia de italianos fue una de las tantas que se hicieron millonarias durante la dictadura, Luigi Zanón felicitó al gobierno militar por “mantener la Argentina segura para las inversiones”, mientras recibía subsidios del Estado y construía la fábrica de cerámicos neuquina.

La otra es la que vemos hoy, en medio de una pandemia, un 24 de marzo la República de los niños amanece con el Ejército recorriendo sus calles. El ejército muestra sus fusiles y las camas que preparan para la emergencia sanitaria, mientras en todos los medios locales y nacionales elevan loas. No es casual, quieren imprimirle a las Fuerzas Armadas un rol de ayuda humanitaria, asignándoles facultades de actuación interna, y planteando una reconciliación que oculta la profundización de una línea de control social.

No es nuevo, el kirchnerismo ya ensayó un lavado de cara del Ejército “nacional y popular” cuando la ciudad de La Plata quedó bajo el agua en 2013 y se legitimó su accionar, planteando la necesidad de una nueva relación “con los herederos de San Martín”. El macrismo no se quedó atrás y planteó enfáticamente la necesidad de la integración de las Fuerzas a la vida cotidiana de la comunidad.

Hoy, un 24 de marzo de 2020, también la República de los Niños amanece semi privatizada, porque en los últimos años se instalaron empresas como Mostaza, Thionis y Belgian Wafles que inauguraron un circuito gastronómico.

La pandemia y la crisis sanitaria evidenció esos acuerdos que el arco político y los empresarios intentan esconder: acuerdan en que hay que “dar vuelta la página” con respecto a “las inconductas de algunos” (Alberto Fernández), mientras gobernadores, intendentes y empresarios exigen “estado de sitio”. Todos abrazan el verde militar con guantes blancos.

La pregunta es qué pasaría si esos grandes restaurants y casas de comida estuviesen puestos a disposición de quienes lo necesitan, si en lugar de gastar recursos millonarios en movilizar las Fuerzas Armadas se destinaran a realizar test masivos, fabricar respiradores y camas, como propusieron los trabajadores de Astillero Río Santiago o los estudiantes de la UNLP y si quienes se encargaran de la organización de los lugares de atención y de los cuidados sean las y los trabajadores y no quienes aún tienen las manos manchadas con sangre. No hay conciliación posible porque el Ejército de ayer es el mismo de hoy.