Inicia y termina un año en el mismo lugar. No es el capricho de un retorno. Es la necesidad, el compromiso, la lucha. El lugar de encuentro: la colectora de ingreso a Liliana SRL.
Viernes 19 de diciembre de 2014

2014 fue un año corto en Rosario. Comenzó en febrero con 12 despidos en Liliana. La patronal que mantuvo 65 años sin delegados y la precarización laboral como bandera no pudo tolerar la rebeldía de quienes reclamaron simplemente sus legítimos derechos para acabar de una vez por todas con la esclavitud.
Durante 21 días de piquetes, muchos comenzaron a ver necesidad de organizarse cada vez mejor, porque las patronales y sus gobiernos también aprenden. Una juventud estudiantil, universitaria, terciaria y secundaria, se encontraba cada madrugada con esos pibes de barrio que cuando piensan en la frase “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, piensan en un viaje del infierno al infierno. De la dictadura patronal a los territorios liberados por narcos y policías, para luego emprender la vuelta a la fábrica.
Así se abrió el año en Rosario. Y siguió.
Siguió con el reclamo de los docentes universitarios contra el gobierno nacional que se ufana de defender la educación. Siguió con cientos de estudiantes terciarios que enfrentaron la reforma del Partido “Socialista”. Con cientos de estudiantes secundarios luchando contra el aumento del boleto y mejoras edilicias, pero también en algo nuevo y profundo, como son profundos los dolores que esta juventud sufre: la violencia policial y de la gendarmería que ocuparon militarmente la ciudad y como no puede ser de otra manera encuentra su diversión perversa en la persecución y hostigamiento “contra los visera”. Pero esa no es la única pelea a la cual se abocó la Juventud del PTS. Entre los secundarios y desde el Centro de Estudiantes de la escuela Juan Mantovani impulsamos reuniones periódicas de la Secretaría de Género para que cada compañera tenga un espacio de lucha propio.
En las universidades, pese a la pasividad que impone la burocracia estudiantil de la Franja Morada y el kirchnerismo que cogobiernan, pero que los Centros opositores conducidos por el PCR y el Frente Popular Darío Santillan (FPDS) no combaten sino que adornan, salió a la luz la podredumbre de la misoginia, la naturalización de la violencia hacia las mujeres y el machismo. Salimos a luchar y sentamos un enorme precedente: en la Facultad de Humanidades y Artes, logramos la creación de la Comisión de Género que se extendió a otras facultades.
Con Pan y Rosas y junto a cientos de mujeres estudiantes, trabajadoras y amas de casa de todo el país viajamos a Salta para apostar por la organización de las mujeres, en contra de la iglesia y de los gobiernos que se arrodillan serviles.
Siendo parte de todas y cada una de las jornadas nacionales de lucha por la reincorporación de “los indomables” de Lear, visitar Madygraf (Ex Donnelley) donde se hace hechos la frase “sin patrones la fábrica funciona, sin obreros no”.
Y nuevamente la impunidad represiva del estado nos haría doler hasta el desgarro. La misma policía que protegió a los asesinos de Mono, Jere y Patóm recientemente condenados, detuvo, torturó, asesinó, desapareció… a Franco Casco, un joven albañil de Florencio Varela. Temblando de indignación y gritando bien fuerte ¡A Franco Caso lo mató la policía! recorrimos las calles rosarinas.
Ayer nuevamente estuvimos junto a los trabajadores de Liliana allí donde se hizo el piquete de 21 días exigiendo que la patronal cumpla con el fallo que exige la reinstalación de Lucas Castillo. La UOM estaba nerviosa y llevó a sus mulos a supervisar. Es que saben que el fantasma de Liliana está en todas las fábricas, en la boca de cada joven explotado que dice que “hay que hacer como ellos”.
No hubo un solo combate donde la juventud del PTS no haya estado presente, en la primera fila, luchando, compartiendo y aprendiendo.
Somos una juventud que apostamos a que las organizaciones como los centros de estudiantes sean una herramienta de organización para esos cientos de jóvenes que ven con simpatía las luchas de los trabajadores, de las mujeres, que quieren enfrentarse al gatillo fácil y que retome en hechos concretos la unidad obrero-estudiantil. Esa consigna condensa la fuerza social de los trabajadores y estudiantes.
Nuestra tarea es la de conquistar una fracción de estudiantes combativos que retome estas banderas para fusionarse con una nueva vanguardia obrera clasista y combativa para combatir las miserias de este sistema. Porque no nos resignamos a que el mundo sea un lugar donde un puñado disfrute a costa de que millones sufran y mueran, porque queremos un mundo sin explotadores, sin oprimidos.