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Red Internacional
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Rosario: estuvo treinta días detenida por ser mujer trans y pobre

Natalia Figueredo es una joven trans de 26 años. Estuvo detenida desde el 28 de mayo, tras haber incumplido con el aislamiento obligatorio dos veces. Hoy tras una audiencia recuperó la libertad.

Irene Gamboa

Irene Gamboa Referente del PTS en el Frente de Izquierda

Viernes 26 de junio de 2020 20:38

Natalia Figueredo es de Rosario, la cuarentena la encontró viviendo en la casa de una amiga en Barrio Acindar. Se encontraba allí porque la cuarentena la dejó sin trabajo estable, razón por la cual fue alojada por una amiga. Su principal ingreso era ejerciendo la prostitución y fue en ese momento, cuando fue detenida por la Policía. Se la acusa de haber violado el aislamiento social preventivo y obligatorio en dos ocasiones, razón por la cual estuvo 30 días detenida en la cárcel de mujeres. Natalia salió a la calle a ganarse un mango como podía, para poder comprar algo de comida. Salió a la calle como salieron tantos otros. Pero ella estuvo en la cárcel un mes, pasó por una audiencia que le negó la libertad y recién en la tarde del viernes fue oído su reclamo y de su defensa.

Como relata muy bien la periodista Arlen Buchara en una nota del Ciudadano, Natalia no fue la única que salió a la calle durante la cuarentena. Gustavo Nardelli, el CEO de Vicentin paseaba el 23 de marzo por el rio Paraná en “Champagne”, su yate cuando lo escoltó amablemente la prefectura hasta su mansión sin abrir ninguna causa. Gustavo Duttra, reconocido empresario gastronómico sobre quien escribimos tantas veces en este diario, violó la cuarentena unas 15 veces. Estuvo detenido, pagó una fianza de un millón de pesos y volvió a su lujoso departamento en las torres Maui. Por Natalia nadie pagó fianzas, ella no pudo volver a la casa de su amiga en Barrio Acindar. Desde el 28 de mayo estuvo en la cárcel por ser pobre, por ser joven y mujer trans.

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El fiscal que tuvo la causa de Natalia pidió la prisión preventiva durante 30 días. Sobre la joven, la justicia hizo pesar la violación de la cuarentena y dos causas anteriores que tenía por las cuales nunca fue imputada y prescribieron. En declaraciones al diario “El Ciudadano”, Martin Riccardi, defensor de la acusada explica: “Natalia no tiene documento ni una casa donde vivir. Cuando la detuvieron estaba parando en lo de una amiga. Ha intentado buscar otras salidas laborales, hizo un curso de peluquería y otras capacitaciones, pero el trabajo sexual es su sustento. Sale a buscar el mango todos los días y eso la obliga a estar fuera de su casa. Que haya quedado detenida por violación de cuarentena es absurdo porque no ha habido detenciones solamente por este hecho. Muchas personas han logrado probation o ni siquiera fueron imputados”. La severidad de su detención sólo se explica por la saña y discriminación que la justicia tiene hacia la comunidad trans, mucho más si se trata de personas en situación de vulnerabilidad tan importante.

El viernes la justicia debía definir qué sucede con Natalia ya que se vencían los 30 días de prisión preventiva. En la audiencia se definió la excarcelación que levanta la defensa, desde la tarde de hoy Natalia recuperó la libertad de la que nunca debería haber estado privada.

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La mano dura es el "orden" de Perotti y desde que el 19 de marzo el presidente decreta el aislamiento obligatorio en la provincia de Santa Fe se aceleraron las medidas de control social y se llevaron adelante decena de miles de aprehensiones por violar la cuarentena. Durante los últimos meses las fuerzas policiales han aprovechado el contexto del aislamiento social preventivo para realizar detenciones irregulares o ilegales. En Santa Fe se han recibido unas 200 denuncias de abuso policial. Hechos de represión brutal en barrios populares han sucedido casi todos los meses de cuarentena, el más reciente es el ocurrido en el barrio Qom de Rosario. Las personas trans han denunciado en diferentes lugares del país que ante las detenciones han sido maltratadas y discriminadas sin ser referenciadas con el nombre y género auto percibido.

Las personas trans tienen un promedio de vida que ronda los 35-40 años. El 90% no tiene acceso a un trabajo estable y en blanco. La pandemia está poniendo de manifiesto los problemas que atraviesan las grandes mayorías en el país que vienen sufriendo recortes en sus ingresos, suspensiones y despidos. Esta situación golpea aún con más fuerza a las personas trans y travas históricamente marginadas, en estos meses además no contar con ingresos, sufrieron desalojos, un aumento de la persecución policial y la constante discriminación en el sistema de salud.

Es fundamental pelear por medidas elementales como respuesta a la realidad de las personas trans. Se podrían poner a disposición los hoteles y viviendas ociosas para garantizar que todas las personas trans víctimas de violencia de género, así como quienes no cuentan con vivienda, o conviven con la amenaza constante de las fuerzas represivas, puedan salir de la situación de emergencia en que se encuentran. Esas medidas básicas, elementales, permitirían al menos paliar la situación estructural que atraviesa la vida de la amplia mayoría de las personas trans en el país. Todo esto, como lo planteamos en el proyecto de ley propuesto por el diputado del Frente de Izquierda Unidad, Nicolás Del Caño para el cupo laboral trans, se propone como parte de un plan de salida a la crisis sanitaria, social y económica, con medidas que apunten a resolver los problemas de fondo de las grandes mayorías. Una asignación durante la cuarentena de 30 mil pesos para cada persona que lo necesite, así como el aumento del presupuesto de salud, sobre la base de un impuesto a las grandes fortunas y el desconocimiento de la deuda odiosa.


Irene Gamboa

Referente del PTS en el Frente de Izquierda

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