Policías persiguieron, detuvieron y golpearon brutalmente a una pareja gay, uno de ellos es una persona con discapacidad. La familia teme por su seguridad luego de recibir amenazas de muerte.
Martes 26 de marzo de 2019 17:33
En la ciudad de Santo Tomé, Alexis y Nahuel fueron interceptados en la madrugada del lunes por nueve policías del comando. El argumento fue “actitud sospechosa”, ya que se trasladaban en un auto con vidrios polarizados. Esta justificación dio pie para que los uniformados persiguieran con disparos de balas de goma a los dos jóvenes hasta la vivienda de uno de ellos.
La pareja llegó a su hogar en barrio El Tanque, mientras la policía se apostaba en la puerta obligándolos a salir. Por la clara faltante de una orden de allanamiento, los jóvenes se resistieron, y la policía terminó ingresando por la fuerza para arrastrar a ambos por el piso y forzarlos a salir. Alexis contó que intentó defenderse golpeando a uno de los policías con un picaporte, lo que generó una represalia brutal contra ambos. Fueron trasladados a la comisaría 12 de Santo Tomé, donde permanecieron detenidos toda la noche, sufriendo golpes, maltratos, abusos.
Alexis es un joven con discapacidad, como advirtió a los efectivos policiales mostrando su carnet: tras un accidente tiene un acrílico en la cabeza y una cirugía en el vientre, temía por su integridad física ante la violencia desmedida que recibía. Su pareja, Nahuel, intentó defenderlo de los ataques. Cuando la policía advirtió que eran pareja, además de golpearlos, abusaron de ellos.
La violencia fue tal que Alexis, a falta de atención médica y con más de cuatro horas de tortura encima, se descompensó, y recién entonces tuvo acceso a un médico y fue trasladado a la comisaría primera.
La hermana de Alexis, quien asistió a la comisaría mientras su hermano era golpeado, también fue detenida y trasladada a la fuerza. Radicó la denuncia en asuntos internos una vez libre, y afirma que los móviles policiales merodean la casa de Alexis en Barrio El Tanque.
Es repudiable el accionar de la policía de Lifschitz contra el colectivo LGTB. La misma policía a la que se le destinan millones de pesos por año, que maneja los negocios del narcotráfico, es la que persigue y criminaliza a la juventud y en este caso a la diversidad sexual.