Como cierre de un exitoso año de cursos y seminarios, Gastón Remy -docente de la UNJu - brindó una charla denominada “Fidel Castro, El Che y la Revolución Cubana”.
Andrea Gutiérrez Concejala (MC) del PTS-FIT en San Salvador de Jujuy
Martes 27 de diciembre de 2016 21:05
La charla se llevó a cabo el 22 de diciembre en la Facultad de Humanidades de Jujuy, en el contexto de la muerte de Fidel Castro y el inesperado triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU. Este último cambio de trascendencia reabrió los debates alrededor de la revolución cubana.
Durante la charla, Remy hizo hincapié en la necesidad de entender este proceso histórico, ya que el papel de las masas en dicho proceso fue fundamental para la victoria, y destacó que existen varias versiones tomadas o rescatadas por movimientos latinoamericanos que dejan de lado hitos importantes de dicha historia o del rol que jugó el movimiento obrero junto al campesinado y el movimiento estudiantil, que impiden comprender profundamente el proceso y su desenlace, obstaculizando también una lectura estratégica del valor actual de la misma frente a los importantes cambios políticos internacionales y las tareas actuales que se plantean, para quienes defienden las conquistas de la revolución, en la isla y a nivel internacional.
La charla se estructuró en dos ejes: la historia del proceso revolucionario en Cuba y, la situación actual: los límites de la revolución cubana y las medidas a tomar.
De las guerras independentistas a la enmienda Platt
En el SXIX Cuba se caracterizó por ser uno de los pocos países que seguía siendo colonia del viejo imperio español y por tener una dinámica interna contradictoria, en la que la producción capitalista se combinaba con un sistema esclavista. Mientras el occidente de la isla tenía como principal actividad económica la producción azucarera en vínculo directo con España, el oriente cubano contaba con la presencia de grandes hacendados que buscaban mayor contacto con EEUU con el objetivo de importar tecnología.
Sin embargo para finales del S XIX la isla contaba con seis millones de habitantes, de los cuales la mayoría pertenecía a la clase obrera, y una burguesía incipiente.
En 1895 se reabre un proceso independentista con el poeta José Martí a la cabeza, que influencia profundamente a las capas medias y estudiantiles con un programa anti-imperialista que sobrepasa las barreras nacionales llamando a una “segunda independencia en Latinoamérica”. El Partido Revolucionario Cubano (PRC) liderado por Martí, aunaba diferentes sectores sociales, incluida la pequeñoburguesía cubana, la cual a la muerte de este solicita la intervención estadounidense en la isla. De este modo Estados Unidos firma la Enmienda Platt que le permite la libre intervención en la isla, dejando de hecho a Cuba nuevamente bajo dominio imperial y reactualizando la pelea por la independencia.
1925-1953
En un contexto de cambio de la situación política y las condiciones económicas a nivel internacional (período de entreguerras), en 1925 comienza la dictadura de Gerardo Machado, conocido como el “Asno con garras”, caracterizada como un régimen policial, pro imperialista y antipopular. La misma es derrotada por una huelga general en 1933 organizada por el proletariado cubano, influenciado por trotskistas, que forman un gobierno nacionalista que intenta la organización de un soviet obrero-campesino en la localidad de Mabay; este gobierno toma medidas democráticas y anula la enmienda Platt.
Dicho gobierno es derrocado a través de un golpe de Estado en 1934, dirigido por Fulgencio Batista. Trabajadores y estudiantes responden en 1935 con una gran huelga general, pero son derrotados. Batista en 1940 gana elecciones y elabora una constitución que hace de marco legal a su régimen totalitario, pero no puede sofocar el descontento de las masas contra el régimen, este descontento se ve agudizado además por la crisis económica del país generada por la baja de demanda de azúcar en el mercado internacional y se profundiza terminada la Segunda Guerra Mundial al calor de un período de gran efervescencia política en América Latina y los países coloniales de todo el mundo, donde los procesos revolucionarios adquirieron una particular fuerza.
1953-1958
Es necesario destacar tres hitos históricos importantes que se sucedieron antes de la revolución del ´58, pero que se sucedieron paralelamente a la gestación de una fuerza que se oponía a la dictadura de Batista.
En 1953 fracasa el asalto de Fidel Castro al Cuartel de Moncada, lo que deriva en la muerte o el aprisionamiento de los combatientes, pero da comienzo a una oposición violenta y armada a la dictadura.
Luego, la huelga de 1955 de trabajadores del azúcar deriva en un movimiento radicalizado que aglutina obreros, desocupados y estudiantes, el cual es duramente reprimido. A este hecho le sigue otra huelga general en 1957 llevada a cabo por la clase obrera ante la muerte del dirigente del M26 Frank Pais, nuevamente reprimida por el gobierno dictatorial.
1958-1960
En 1958 ejército batistiano es derrotado en la Batalla de Santa Clara en manos del Che Guevara y Camilo Cienfuegos apoyados masivamente por la población.
El 1° de enero de 1959 los rebeldes ingresan en la Habana apoyados por la Huelga General y se instaura un gobierno provisional presidido por Manuel Urrutia Lleó, antiguo presidente de la Corte Suprema del gobierno de Batista. Este gobierno de “unidad nacional” representaba un frente policlasista de obreros, campesinos y sectores de las capas medias y la pequeño burguesía, y debido a las contradicciones internas generadas por ciertas medidas democráticas como la incipiente reforma agraria o la baja de los alquileres y el resquemor de los sectores populares hacia los funcionarios del gobierno dictatorial, comienza el alejamiento del ala burguesa del gobierno, lo que deriva en la renuncia de Urrutia Lleó de su cargo, reemplazado por Osvaldo Dorticós respaldado por Fidel Castro.
En 1960 se nacionalizan gran parte de las empresas norteamericanas y en octubre de ese mismo año se da inicio al asedio de Estados Unidos que empieza un bloqueo económico y la invasión militar a Playa Girón para boicotear y deponer al gobierno revolucionario.
¿Qué tipo de revolución fue la cubana?
El Che Guevara la definió como una revolución “de contragolpe”, ya que a cada ataque de la derecha, las masas obreras-campesinas y su dirección política tomaban medidas de izquierda para defenderse. De esta manera hubo un cambio en el proyecto inicial que no consistía en hacer una revolución socialista. Fidel Castro la definió como “Revolución Verde Oliva, pero nunca roja”; sin embargo, con la agudización del conflicto, el 1° de mayo de 1961 el mismo Fidel declara el Estado Socialista en Cuba.
Si se toman textos de León Trotsky que define a la URSS del ´28 como un “Estado burocráticamente degenerado”, se podría utilizar esta categoría también para analizar Cuba. Remy distingue en este punto que la revolución cubana dio lugar a un Estado Obrero caracterizado por la toma del poder político que expropió a los capitalistas y terratenientes para nacionalizar la propiedad, controlar el comercio exterior y planificar socialmente la política económica. Pero añade que nace burocráticamente deformado ya que desde sus comienzos al frente del Estado se encuentra una burocracia que a través de instaurar un “partido único” impide a las masas (obreras y campesinas) su participación directa en las decisiones acerca de la política y la economía del país, y de este modo obtiene privilegios por ser la dirección del Estado y actúa como un factor conservador del orden social dentro de Cuba, quitándole así el carácter internacionalista y transitorio que debería tener un régimen socialista.
Cuba en el Siglo XXI
Finalizando la charla, el licenciado sostenía que para entender el papel que juega hoy en día Cuba es necesario distinguir entre revolución política y revolución social.
En Cuba ya se dio un proceso de cambio de las clases sociales y anulación de la propiedad privada (revolución social). Entonces la tarea inmediata es una revolución política que destituya a la burocracia y que permita la participación directa de las masas a través de organismos democráticos en la planificación social del comercio exterior, la sociedad, etc.; así como también que surja un sistema pluripartidario que permita la organización de los diferentes sectores que defienden la revolución cubana.
Por otro lado, gracias a todas las conquistas logradas por la revolución, con tasas de alfabetización, de mortalidad y esperanza de vida que igualan a Estados Unidos y Canadá, Cuba es un modelo de sociedad que se erige como alternativa al sistema capitalista. Las masas cubanas son conscientes de estos logros y por eso los siguen defendiendo.
Esto contrasta con las políticas de estado actuales que muestran una apertura al capitalismo, con la entrega de recursos petrolíferos a capitales extranjeros, la anulación de empleos estatales e incentivos al desarrollo del cuentapropismo; y que expresa su actual dirigencia cuando refiere a que el proyecto es avanzar a un país de “tipo vietnamita”.
Por otro lado, se puede prever que las presiones y el embargo a la isla se agudizarán con la asunción de Trump a la presidencia estadounidense, lo que seguramente incrementará las contradicciones internas que está sufriendo Cuba en la actualidad y puede derivar en una capitulación de la isla a las políticas económicas yanquis.
En un panorama mundial donde se fortalecen los extremos, como se ve en el triunfo de Trump, el Brexit o el golpe Temer en Brasil y dónde las salidas de centro están en retroceso (Venezuela, Bolivia) o han fracasado (Grecia), Cuba sigue siendo una revolución viva y su defensa hoy en día es fundamental, ya que demuestra con sus conquistas sociales que existe una alternativa viable al sistema capitalista. No es lo mismo pensar un programa anticapitalista con o sin las conquistas de la revolución en Cuba.
Es por eso que la defensa de la misma es una tarea que tiene que pasar nuevamente al frente, y tiene que superar los límites nacionales, para ello hay que despojarse de todo escepticismo y ante el giro internacional a derecha volver a poner en juego la revolución socialista como horizonte.
Bibliografía:
La revolución permanente en Cuba. Facundo Aguirre y Gustavo Dunga - Revista Estrategia Internacional 20 - 2003 http://www.ft.org.ar/estrategia/ei20/ei20cubapermanente.htm
Antecedentes históricos de la revolución del ‘59. Facundo Aguirre y Gustavo Dunga - Revista Estrategia Internacional 20 - 2003 http://www.estrategiainternacional.org/Antecedentes-historicos-de-la-revolucion-del-59?lang=es
45 aniversario de la revolución cubana. Jordi Rosich- 2004 http://www.ft.org.ar/Notasft.asp?ID=1673
Cuba y la revolución tras la muerte de Fidel Castro. Claves de la política internacional- Suplemento de La Izquierda Diario - Diciembre 2016 http://www.laizquierdadiario.com/Cuba-y-la-revolucion-tras-la-muerte-de-Fidel-Castro