La caída de las ventas textiles dejó sin trabajo a doce familias que viven de este emprendimiento. Denuncian falta de respuesta de los gobiernos.
Jueves 16 de abril de 2020 18:46
Luego de que en el 2007 los trabajadores del Lavadero Virasoro protagonizaran una lucha por mejoras salariales y de las condiciones de higiene y seguridad, la empresa cerró. Con el apoyo de múltiples organizaciones sindicales y políticas, decidieron poner en pie la autogestiva "Cooperativa La Unión" que es parte del Frente de Organizaciones de Lucha (FOL),que hoy emplea doce familias.
Su actividad principal que es el lavado de jeans y otras prendas para diversas marcas a nivel nacional. El derrumbe en las ventas de este sector hizo que sus clientes hayan dejado de enviarles trabajo, aunque la crisis no sólo es por la cuarentena: diez mil puestos de trabajo y una caída de más del 25% de las ventas fueron el saldo del gobierno macrista en el rubro.
Entre los subsidios a empresas para el pago de salarios y los créditos blandos y subsidios a PyMES, el Gobierno Nacional desembolsó más de setesientos mil millones de pesos. Nada de esto llegó a las cooperativas: "No hay ninguna herramienta del Estado, ni ningún recurso direccionado a las cooperativas. Nosotros hablamos con el representante de la Federación de Cooperativas a nivel nacional y nos dijeron que no había nada, y acá a nivel provincial tampoco. Dijeron que iba a haber, pero hasta ahora quedo todo en la nada”, cuenta Carlos, uno de los trabajadores.
Las y los trabajadores no se quedan de brazos cruzados y analizan alternativas para cumplir un rol en la crisis sanitaria: una de ellas sería el servicio de lavado de ropa blanca para sanatorios, centros de salud y hoteles, aunque no cuentan con la maquinaria necesaria para el trabajo. Son doce familias que exigen respuestas urgente del gobierno.
Mientras el gobierno nacional y provincial destinan millones de pesos para subsidiar a las grandes patronales y financiar el enorme despliegue de fuerzas de seguridad que amedrenta a la población de los barrios populares, no hay ninguna respuesta para estas familias que la pelean hace años que actualmente viven sólo con los $8.500 del Salario Social Complementario.