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Mendoza. Sute: Organizarnos y luchar para enfrentar el ajuste

A un día del veto presidencial a la ley que ponía límites al tarifazo, en medio de la escalada de los precios y con el ajuste y la devaluación con inflación que se siente en el bolsillo, se desarrollaron los plenarios Departamentales del SUTE. Hay que seguir con el debate y avanzar en las medidas para imponer nuestro pliego. En muchas escuelas ya se habla de preparar el no inicio post receso invernal.

Lunes 4 de junio de 2018 11:30

Como delegada de escuela, participé del plenario de Maipú, el cual sesionó en repudio al gobierno, su política económica y el autoritarismo. Saludando y en solidaridad con la lucha de los trabajadores de la educación de Neuquén y los mineros de Río Turbio, como así también a todos aquellos que luchan contra los despidos, el ajuste y la represión, contra el Fracking, en defensa de los recursos naturales de Mendoza y al grito de #NiUnaMenos.

La bronca contra los tarifazos, potenciada por el veto presidencial al freno votado en el Congreso Nacional, se hace sentir en la calle y en cada lugar de trabajo, sobre todo ante el comienzo de los días fríos y la necesidad de calefaccionarse. Cualquier trabajador que ve hoy aumentar exponencialmente sus tarifas, sabe que en el invierno las facturas de gas y luz serán aún mucho más caras. Frente a esto muchos optan por no usar los servicios, aspirando a que las boletas no sean tan abultadas.

En Mendoza, el gobierno provincial no solo defendió los tarifazos impuestos por el Estado Nacional, sino que hizo lo propio con los servicios que dependen de la provincia y viene trabando en la Legislatura el pedido de la oposición de una sesión especial para tratar los más de 10 proyectos presentados por los distintos bloques para poner un freno a los aumentos de tarifas.

Por ejemplo el gas, que aunque no lo regula la provincia, hay ítems que sí, y allí se registra un aumento un 260%. La luz en Mendoza aumentó un 190%, el agua un 113%, el transporte un 175%; pero los sueldo no. ¿Quién puede pagar esos aumentos?

Es una transferencia de recursos del pueblo trabajador a las ganancias de los empresarios. No tiene que haber empresarios que lucren con el agua, que es un servicio básico, ¿O quién puede pensar que una familia puede vivir sin luz?

Por si fuera poco, en este contexto económico se dieron a conocer las dietas de los legisladores (verdaderos privilegiados) que cobran más de 7 veces lo que un docentes y 8 veces el sueldo promedio de un obrero municipal. ¡Un escándalo! Que incrementa la bronca, y por eso fue lógico que en el plenario se plantee exigir que todo funcionario cobre como un docente.

La plata no alcanza

El gobernador Cornejo, el primero en felicitar el veto presidencial y calificar de irresponsable la ley votada en el Congreso, viene diciendo públicamente que hay discusión paritaria y posible actualización por la inflación para todos los gremios, menos para los y las trabajadoras de la educación que por tercer año consecutivo tuvieron su incremento salarial a través de un decreto del Ejecutivo, luego de que el Gobierno rechazara las distintas propuestas llevadas por el SUTE para recomponer lo perdido en nuestros salarios por la inflación y dio por cerrada la negociación paritaria.

Cuando la inflación mendocina superó en abril el 12%, los sindicatos comenzaron a presionar para una reapertura de paritarias a tan solo cuatro meses de comenzar el año. Los que se supuestamente debemos quedar afuera somos nosotros, como castigo.

Cláusula gatillo: ¿sí o no?

Las cláusulas gatillo que se acordaron en varios convenios están también en cuestión. Se trata de un mecanismo para evitar que un aumento de la inflación deteriore el poder adquisitivo.

En Mendoza se firmaron dos tipos de "cláusulas gatillo", la que firmó Ate y la mayoría de los sindicatos estatales, que establece que una vez que la inflación supere

Y está la que firmó Ampros, que establece aumentos automáticos mes a mes, según la inflación relevada por la DEIE el mes anterior. Ampros firmó además junto a ese acuerdo, un incremento del ítem de responsabilidad profesional que cobran todos los profesionales de la salud, que redundó en una recomposición de bolsillo de entre el 4 y 5%, sin perjuicio de haber cobrado a fin de año el "bono de fin de año". Sin embargo, el gobierno de Cornejo decidió discriminar a los trabajadores de la educación y se negó a otorgar ninguna recomposición por lo perdido en el 2017.

Sebastián Henríquez, como Secretario General y vocero del SUTE viene planteando este punto, como si todo fuera lo mismo. Ya en el acto del 1 de Mayo, usando expresiones inapropiadas, planteó que el SUTE había rechazado la cláusula gatillo. Lo cual es falso. Porque nunca se rechazó ni en plenarios ni en la mesa paritaria la incorporación de esta cláusula, imprescindible en cualquier acuerdo salarial. Lo que rechazamos, por amplia mayoría, fue un acuerdo que no reconociera lo perdido el año pasado frente a la inflación (exigíamos una recomposición del 7% por ello). El gobierno se negó a ese aumento, argumentando que el "Bono de Fin de Año" ya había compensado esa pérdida, lo cual era falso, tanto en términos monetarios (ya que en términos nominales cubría sólo la mitad del dinero perdido por las diferencias salariales) como por haber sido una suma en negro por única vez, que dejaba nuestros sueldos en un nivel mucho más bajo del que habíamos arrancado en el 2017.

Ahora en el documento del Secretariado para los informes hacia los plenarios, la califica de irónicamente como "cláusula salvadora", sin diferenciar entre la firmada por Ampros, y la que aceptó Ate, Juegos y Casino, entre otros. Pero habiendo terminado mayo ya tenemos acumulada una inflación del 12,4%.

Estas expresiones de Sebastián en los medios y de la mayoría del Secretariado provincial, sólo contribuyen a aumentar la confusión. ¿Es que entonces estuvo mal exigirle al gobierno una cláusula gatillo automática y mensual, como la que firmó Ampros, como votamos en los plenarios y por la que nos movilizamos más de 15mil trabajadores de la educación en la calle? No, lo que está mal es el discurso de la Marrón, como parte de la conducción del SUTE.

La cláusula gatillo, automática y mensual, debe ser un reclamo central de la reapertura de paritarias, junto al pago de un doble aguinaldo y una actualización de nuestro salario de acuerdo a la inflación real constatada por la DEIE desde el 2017 hasta el mes de Mayo de este año. Los discursos que no ayuden a clarificar esto, sólo desorientan y son fácilmente utilizados por el gobierno para desacreditar la importancia de esa cláusula tan importante frente a la escalada inflacionaria provocada por las políticas económicas de Macri y Cornejo.

Este 2018 nos encontró otra vez con el cierre de la paritaria por decreto por parte del poder ejecutivo, por tercer año consecutivo. Esto generó bronca y desazón en muchos que se habían movilizado con la expectativa de lograr sacarle un mejor acuerdo al gobierno.

Ante esto los que sacaron filo a la crítica, de forma increíble, son los militantes de la agrupación Celeste y la Azul Naranja, ambas fueron parte de la conducción anterior del sindicato.

Con argumentos burocráticos, cuestionaron las instancias de debate y consulta, y las exigencias de cuarto intermedio en la paritaria para discutir la aceptación o no del planteo del gobierno de aceptar la cláusula gatillo mes a mes. La Marrón cedió a esa presión y planteó una posición "autocrítica" dándoles la razón y planteando que había que rechazar en el momento.

Desde la Corriente Nacional 9 de abril/Lista Bordó dijimos públicamente que no compartíamos ese planteo (https://www.laizquierdadiario.com/Laura-Espeche-Se-abre-una-nueva-etapa-en-la-lucha-del-SUTE).

Luego de la reunión de mesas técnicas del 27 de febrero, en la que el gobierno rechazó oralmente dar cualquier otra compensación por fuera de la cláusula gatillo, la Marrón interpretó que la discusión estaba cerrada, ya que entendían que la cláusula gatillo no servía ya que la inflación iba a ser gradual y escalonada y no iba a impactar nada más que en unos pocos pesos. Esta definición, a las claras fue errónea. Basándose en cálculos de inflación por demás optimistas que no se tradujeron en la realidad. Claramente, Ampros cobró en Mayo más del doble de aumento que el resto de los estatales; porque la cláusula gatillo que firmaron es la verdadera y no la que firmaron el resto de los sindicatos (entre ellos los que dirige el PJ de la lista Azul Naranja, como Juegos y Casinos) que todavía están cobrando la primera cuota del 5% y perdiendo en los primeros seis meses más de 7 puntos con respecto a la inflación.

Todos los sectores del gremio reconocen que el 26F se mostró una fuerza grande del SUTE en las calles, pero el resultado del mal giro de la Marrón fue que todos los medios y el gobierno salieron a atacar al SUTE por incoherente.

A pesar de todo, el paro fue mejor de lo esperado; todavía quedaban fuerzas. Pero Sebastián Henríquez y la mayoría del Secretariado, lejos de reconsiderar, siguen descalificando públicamente la importancia de la cláusula gatillo mensual y hoy lo sostienen en la línea oficial.

Pero a pesar de los descuentos del ítem aula, el presentismo y los días de paro, junto al prestigio que todavía tiene la nueva conducción y la fuerza que demostró el 26F permiten pensar que está abierto el proceso de organización de una nueva fuerza social de los trabajadores de la educación con el nuevo SUTE a la cabeza.

Hay un activismo que está madurando y haciéndose más fuerte, tenemos también que hacernos más inteligentes y evitar discursos contradictorios con nuestras reivindicaciones.

El paro de principio de año no fue lo suficientemente fuerte como para cambiar la relación de fuerzas con el gobierno, pero sí para mostrar que el SUTE no está despegado en las escuelas, como había quedado con la Celeste luego de la derrota del ítem aula.

Hay que organizarse, fortalecerse y volver a ganar las calles

La campaña #MásParaEducación, las iniciativas de algunas escuelas por el fondo de huelga y la bronca creciente sobre la política económica del gobierno abren una nueva oportunidad de poner al frente al sindicato en una pelea por el salario y contra todos los ataques.

Ante los descuentos con los que el gobierno quiere disciplinarnos para que no hagamos huelga. Hay ejemplos, aun pequeños, pero enorme muestra de lo que podemos hacer.

En departamentos como Guaymallén o Godoy Cruz se han dado iniciativas que surgieron de algunas escuelas para recaudar fondos y prepararnos para luchar. Desde nuestra agrupación fuimos impulsores y trabajamos con fuerza para que se concrete.

Una moción para pelearle al gobierno nuestro salario

El plenario de Maipú (seccional que dirige la Celeste) fue categórico en un punto: exigencia de apertura de paritarias y cláusula gatillo para indexar nuestro salario según la inflación (que viene disparándose). Los mandatos fueron con esta exigencia, que resulta lógica ante la crisis que se profundiza.

También se votó el rechazo al tramposo Ítem zona, rechazo al ataque a las Juntas y defensa de las paritarias 2009 y 2015. Defensa de la educación Superior y contra el decreto 530/18.

Las compensaciones que da Cornejo para tratar de "sanear económica y moralmente la relación entre el estado y el empleado público" no logran hacer base real en las escuelas. La extorsión de dinero por capacitación fue rechazada por unanimidad.

El gobierno no nos puede seguir extorsionando con descuentos. Tenemos que mostrarle nuestra disposición a luchar; luchar bien y ganar. Ante las amenazas y el rol de la burocracia sindical como obstáculos a superar y derrotar con la lucha y la organización demostremos que tenemos la fuerza para luchar a brazo partido por nuestros derechos, por la educación pública, contra el ajuste, los recortes y la entrega.

Estamos empezando un mes que ya anticipa movilizaciones, acciones callejeras distritales, provinciales y nacionales. La exigencia al paro nacional resuena desde todos los rincones. En muchas escuelas ya se habla de preparar el no inicio post receso invernal. ¡Manos a obra para prepararlo! Tenemos que imponer, desde cada escuela y plenario, la necesidad de luchar en serio para que esta vez, la crisis no la paguemos los trabajadores.


Virginia Pescarmona

Docente, Corriente 9 de abril/Lista Bordó, Mendoza

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