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Red Internacional
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Pandemia en México. Tamaulipas: Brote de COVID-19 en albergue muestra el rostro migrante de la crisis

La crisis sanitaria en Tamaulipas muestra uno de sus rostros más crudos contra las y los trabajadores migrantes. Endeudada, inmersa en una crisis de violencia y un gobernador señalado por vínculos con el crimen organizado, la entidad es también el segundo estado receptor de migrantes a nivel nacional.

Miércoles 22 de abril de 2020

El gobierno del estado de Tamaulipas confirmó que al menos 16 migrantes resultaron positivos a COVID-19 en un albergue de la entidad fronteriza. Originarios de Honduras, Guatemala, Cuba, Camerún y México, estos trabajadores migrantes (13 hombres y dos mujeres) habían sido deportados desde Estados Unidos, según informaron autoridades estatales.

De acuerdo al comunicado difundido por el gobierno local, las y los migrantes habrían sido contagiados en Nuevo Laredo por otro migrante sin diagnosticar deportado de Houston, Texas.

Esta entidad tiene una frontera con 10 municipios y 17 pasos con el valle de Texas, lo cual la convierte en un foco de riesgo, considerando el impacto de la pandemia en Estados Unidos y que Tamaulipas es el segundo estado receptor de migrantes deportados a nivel nacional.

Hasta el momento se han reportado en el estado 210 casos positivos de coronavirus y 7 decesos.

El gobierno del estado, escabezado por el panista Francisco García Cabeza de Vaca, ha tomado medidas "vistosas" como la oferta del gobernador de donar un mes de su salario —medida insuficiente para cubrir el déficit en el sector salud e hipócrita, toda vez que nisiquiera indicó la forma en la que se administraría ese dinero—, así como el anuncio de la instalación de 38 túneles desinfectantes, mismos que han sido considerados inútiles e inclusive riesgosos por expertos.

Tras haber sido señalado por corrupción y nexos con el crimen organizado de la región, es claro que el gobernador panista busca presentar un rostro "preocupado" ante la crisis. Sin embargo, al mismo tiempo ha endeudado a la entidad por 20 años con un crédito de 4 mil 600 millones de pesos y mantenido una política de seguridad basada en el despliegue policíaco y militar y el "combate frontal" contra el crimen organizado. La pobreza, la violencia contra las mujeres y la precarización no han hecho sino aumentar.

Tamaulipas es la tercera entidad en generar empleos precarios, sólo detrás del Estado de México y la Ciudad de México. Entre 2005 y 2019 ocupó un aproximado de 342.8 mil personas en empleos de bajos ingresos.

Buscando deslindarse de las condiciones en las que se encuentran albergados cientos de migrantes en Tamaulipas, las autoridades del estado destacaron en su comunicado la insistencia con la que habían solicitado atención al fenómeno migratorio tanto a la Secretaría de Gobernación como al Instituto Nacional de Migración. Inclusive el gobierno de Tamaulipas presentó una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En esta controversia, "de carácter urgente ante la emergencia sanitaria", se solicitaron medidas cautelares para la protección de la salud de la población nativa y migrante del estado.

Esta preocupación contrasta, sin embargo, con el posicionamiento que ha sostenido Cabeza de Vaca a lo largo de los últimos meses en torno a los migrantes. Desde rehusarse a facilitar la instalación de Casas de atención al migrantes hasta lanzar la instrucción expresa de no dar trabajo sino a mexicanos con identidad y nacional acreditada. Ante el incremento del flujo migratorio alentado por las Caravanas, el panista usó a la policía estatal para emprender auténticas cacerías que resultaron en 230 detenciones en el primer semestre de 2019.

Su desprecio hacia la vida de las y los migrantes se expresó más claramente hace poco más de un año, cuando en marzo de 2019 un grupo de 22 migrantes fue secuestrado. Por toda respuesta, Cabeza de Vaca aseguró que el rapto de migrantes es una práctica "de tiempo atrás" y desestimó el caso alegando que no existía ninguna denuncia por secuestro.

A los señalamientos por parte del gobierno de Tamaulipas, el gobierno federal respondió de inmediato por medio de la conferencia vespertina encabezada por Hugo López-Gatell. En ésta, el funcionario aseguró que el gobierno de Tamaulipas no reportaba todos los casos de enfermos por COVID-19. El intercambio no se detuvo ahí, sino que continuó a través de la cuenta oficial de Twitter de Gloria Molina Gamboa, titular de la Secretaría de Salud de Tamaulipas, quien aseguró que "el subsecretario miente" y argumentó problemas en la plataforma federal para capturar casos analizados por laboratorios.

En medio de esta aparente "disputa en las alturas", queda el destino de más de 3 millones de personas que habitan la entidad y de los más de dos mil migrantes hacinados en siete albergues en la entidad considerada la segunda más grande receptora de migrantes deportados del país.