Una importante delegación de trabajadoras del Astillero Río Santiago fue parte activa de la masiva movilización por paritarias, condiciones de trabajo y contra la violencia machista. Desde la agrupación Pan y Rosas llaman a poner en pie una comisión de mujeres.
Nora Buich Profesora Escuela Técnica Astillero Río Santiago
Miércoles 27 de abril de 2016
Cuando comenzó la campaña denunciando la agresión que sufrió la docente Eugenia Evrett, muchas mujeres dijeron: “no nos callamos más”.
Cuando los gerentes y el gremio las apretaron, intentaron frenar esta lucha y buscaron desmoralizarlas, dijeron: “tenemos que organizarnos, juntas somos más fuertes”.
Cuando fueron encontrando solidaridad en decenas de compañeros y compañeras en la fábrica -que contaban cómo ellas también habían sufrido violencia de género-, pensaron: “hay que seguirla, no estamos solas, hay mucho por hacer”.
Por eso, hoy dejaron de ser “las locas”, para ser parte de la Agrupación Pan y Rosas en el Astillero Río Santiago.
En medio de la lluvia y el frío, ayer marcharon por salario y por mejores condiciones de trabajo.
En medio de la lluvia y el frío, repartieron un volante llamando a la conformación de una Comisión de Mujeres del Astillero para seguir peleando por sus derechos y contra toda discriminación de género.
En medio de la lluvia y el frío, cantaron y saltaron, contentas -sí, contentas- de estar juntas, de estar fuertes para seguir dando pelea, de ser parte de una agrupación que trasciende la fábrica, de saber que tienen hermanas de lucha en otras provincias y en países de Latinoamérica y Europa.
Ya se sabe que muchos van a seguir diciendo que están locas. A toda esa gente y a la que seguro sumarán en el camino les dirán: “Bueno, ¿y qué? ¡Viva esta locura de no agachar más la cabeza, de no callar, de organizarnos, de sabernos hermanas!”
“¡Si tocan a una nos tocan a todas y nos organizamos… ¡Y eso hicimos y acá estamos!”