El escandaloso proceso electoral del domingo pasado en Tucumán abrió una crisis política en la provincia. Al día siguiente, la violenta represión a los miles que protestaban contra el fraude, agudizó la crisis y ésta cobró una mayor repercusión nacional. Los acontecimientos provocaron un duro enfrentamiento entre el Frente Para la Victoria y la oposición.

Ruth Werner @RWlaruta99
Miércoles 26 de agosto de 2015
El escandaloso proceso electoral del domingo pasado en Tucumán que incluyó patotas, quema de urnas, enfrentamientos entre partidarios del FpV y la Alianza para el Bicentenario, una brutal golpiza a un periodista por filmar la entrega de bolsones de comida a los votantes, y hasta el encarcelamiento del militante del Partido Obrero, José Kobak, abrió una crisis política en la provincia.
El candidato presidencial del FpV, Daniel Scioli, terminó siendo, por elevación, una de las principales víctimas de la jornada electoral. El día de los comicios el bonaerense había viajado a Tucumán buscando capitalizar el probable triunfo de Juan Manzur (candidato a gobernador del FpV).
Scioli necesitaba mostrar una victoria para despegar de su performance en las PASO del 19 de agosto, en busca de apuntalar su objetivo de ganar en primera vuelta en octubre. Pero fueron Mauricio Macri y Ernesto Sanz, presentes también en la provincia para apoyar la fórmula de la Alianza para el Bicentenario (José Cano-Domingo Amaya), quienes salieron mejor parados de la jornada. Mientras se suspendía el informe de datos oficiales del escrutinio provisorio, aparecieron en conferencia de prensa haciendo un llamado público a que se “respete la voluntad popular”.
No se trataba de mostrar la fortaleza de la elección realizada por la oposición (la mayoría de los analistas daban por sentado que había ganado el FpV) sino de poner en el espejo nacional la descomposición del régimen tucumano. Casi al mismo tiempo, José Alperovich y Juan Manzur, flanqueados por Scioli y Aníbal Fernández, se adjudicaban desde la casa de gobierno la victoria electoral. La represión del lunes 24 terminó de caldear los ánimos y complicar el escenario no sólo en Tucumán donde el Jefe de la policía terminó imputado por cometer “excesos”, y Alperovich, para salvar su propia investidura, debió pedir "disculpas". Por la tarde volvía a realizarse una multitudinaria movilización.
"En democracia se gana o se pierde, y cuando se pierde no se puede llevar adelante este tipo de acciones que han incentivado estos niveles de agresión de un lado y otro", dijo el candidato presidencial del FpV y envió un mensaje al referente de PRO: "A mí no me va a venir a correr". Con esta declaración Scioli denunciaba una suerte de conspiración opositora para “birlarle” el triunfo a Manzur y debilitar al gobierno nacional. Aníbal Fernández fue quien completó la “idea” llegando a esbozar la teoría de una especie de “golpe blando” que estaría en marcha para “caotizar” el escenario político hacia las elecciones de octubre. Según sus palabras, habría gente del “norte” orquestando los acontecimientos.
La zaga continuó con el intento de Macri de subir la apuesta exigiéndole a Alperovich, a Scioli, pero también a la presidenta Cristina Fernández, que "garanticen que vuelva la paz" en Tucumán. Los radicales complementaron a sus socios del PRO con una declaración firmada por el presidente del partido, Ernesto Sanz, donde aseveran que “el escandaloso proceso electoral de Tucumán demuestra que sigue vigente la lucha contra el ’régimen falaz y descreído’ como decía Hipólito Yrigoyen". Además, Macri, Sanz, Massa, Stolbizer y otros referentes opositores se reunirán hoy para exigir al gobierno nacional "garantías" hacia las elecciones de octubre.
La “guerra de relatos” entre oficialistas y opositores no va a terminar acá. Pero ya es posible esbozar que, al decir del viejo adagio, la primera víctima en esta contienda ha sido la “verdad”. El kirchnerismo en pos de salvaguardar los resultados de la elección tucumana justifica lo indefendible. Scioli, Cristina Kirchner y Aníbal Fernández apoyan incondicionalmente al represor y cabeza del régimen fraudulento tucumano, José Alperovich. Hasta el CELS, un organismo de claras simpatías oficialistas, emitió una declaración que contradice a los candidatos del Frente Para la Victoria y le apunta a Alperovich: “él es quien está a cargo del gobierno de la policía provincial que llevó adelante un operativo violento, descontrolado y sin profesionalidad. Este operativo estuvo a cargo de una fuerza que ya mostró importantes niveles de autonomía y capacidad de extorsión”.
Mientras los opositores llegan hasta a invocar las épocas del “abstencionismo revolucionario” contra el régimen conservador y oligárquico de los tiempos de la Revolución del Parque, el radical José Cano, la figura más importante de la ApB, salió a pedir que se vote de nuevo sólo a gobernador en Tucumán. Es decir, que para el radical se trataría de un fraude estrictamente selectivo. En la capital de la provincia o en Yerba Buena donde ganaron los candidatos a intendentes Alfaro y Campero de la ApB no habría nada que cambiar. Por su parte Macri declaraba ayer por la noche en el programa "Los Leuco" que "la Junta Electoral vea si se puede garantizar la transparencia". Algo absurdo ya que se trata de la misma Junta que "garantizó" los comicios del escándalo.
Tanto el FpV gobernante de Tucumán como los opositores de la Alianza para el Bicentenario son parte y promotores de este régimen electoral fraudulento. El sistema de los “acoples” que ha permitido que hubiera en una elección 25.000 candidatos, es decir, 1 candidato cada 44 personas fue pergeñado por todos. De este sistema todos los partidos tradicionales han sacado provecho y es el que les ha garantizado, a unos y otros, el control de los territorios a través de la proliferación de punteros que regimentan la pobreza y dan vía libre a la policía brava para defender los intereses de una casta política que es parte y gobierna para los poderosos de la provincia.
El diputado nacional del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, denunció ayer la represión a los manifestantes, exigió la inmediata liberación del joven militante del Partido Obrero, e ironizó sobre las disculpas de Alperovich refiriéndose a la “hipocresía de un régimen podrido”. El PTS marchó ayer en Tucumán con banderas independientes del Frente para la Victoria y el Acuerdo del Bicentenario, para promover la movilización por "tirar abajo este régimen político" e "imponer una Asamblea Constituyente Provincial, que termine con el sistema de acoples, también con la casta judicial que la ha avalado y principalmente con el régimen de impunidad, bajos salarios y precarización laboral".