Claudio Maley ocupará un puesto medio y luego sería nombrado ministro de Seguridad.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Martes 7 de junio de 2016
Manzur, Maley y Amado en el predio de la Gendarmería en Capitán Cáceres.
Los rumores sobre los cambios en el área de Seguridad del gabinete no son nuevos y muchas veces se predijo que Paul Hofer tenía los días contados. Según comentó el periodista Diego Tomás, el remplazante de Hofer será Claudio Adolfo Maley, ex jefe del Escuadrón 55 de Gendarmería.
En su columna de ayer, Fernando Stanich da más precisiones sobre los futuros movimientos de Maley. Primero será designado como subsecretario de Relaciones Interjurisdiccionales, dependiente del ministerio de Gobierno, Justicia y Seguridad a cargo de Regino Amado. Este puesto serviría para aclimatar al flamante funcionario hacia su destino final: la cartera de Seguridad. El ministerio que comanda Amado será desglosado y se recreará el ministerio de Seguridad.
Stanich señala que Manzur pone muchas expectativas en Maley, cuidándolo de la exposición. Así mismo, la medida sería un corte con una herencia del alperovichismo. Sin embargo la decisión también tendrá un barniz familiar.
Alperovich tuvo entre sus hombres de confianza a Alberto Kaleñuk. Quien ofició de secretario privado del ex gobernador fue jefe de la regional Tucumán de Gendarmería durante los 90. Tuvo un breve paso como jefe de Policía durante el gobierno de Julio Miranda, ya que en febrero renunció al conocerse una denuncia por contrabando de mercadería decomisada por Gendarmería. El affaire incluyó un mes como prófugo, cuatro meses de prisión preventiva, una investigación congelada durante el alperovichismo y el sobreseimiento en 2012. En el medio, la crisis del gobierno tras la muerte de Paulina Lebbos en febrero de 2006. Los hijos de Alperovich y Kaleñuk fueron señalados en la hipótesis de los “hijos del poder”, aunque fueron sobreseídos.
La relación entre Manzur y Maley sería reciente. El comandante mayor (r) encabezó la estrategia judicial de la Gendarmería cuando estaba en el ojo de la tormenta tras los agitados comicios provinciales: bajo su responsabilidad, no se habían filmado los movimientos de depósitos de las urnas. Esto valió, por parte de la oposición, una demanda a Maley como parte de una asociación ilícita para perpetrar el fraude. Relevado en febrero, pasó a ser director de Logística, donde tuvo un encontronazo judicial con María Servini de Cubría. Tras esto, fue pasado a retiro.
Esta jugada de Manzur va en consonancia con el futuro desembarco de las fuerzas de seguridad nacionales en la provincia. Amado se reunirá hoy con funcionarios del área de Seguridad de la Nación. La idea del gobierno provincial es sumar un mayor número de oficiales.
La provincia cedió un predio en Capitán Cáceres para la instalación regional de Gendarmería. En aquella oportunidad, Patricia Bullrich también desembarcó con 300 policías federales para el NOA. Ahora el gobierno de Manzur está buscando un mobiliario apropiado para la instalación regional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
El jefe policial Dante Bustamente puso como ejemplo la “colaboración” de las fuerzas en los operativos ‘Tucumán Activa’. En aquella oportunidad hemos señalado como el despliegue de los operativos tenían como fin realizar un determinado número de detenciones –arbitrarias, amparadas en el código contravencional– para mostrar una gestión “activa”.
Ante el desprestigio que rodea a la Policía (por derecha y por izquierda), recurrir a la Gendarmería es un intento de ampliar el margen político ante un tema que cada tanto reaparece en la agenda, “la inseguridad”. Pero también es una manera de fortalecer un aparato represivo que velará por “el orden” en tiempos de ajustes.