La unidad entre el Poder Judicial, los grandes medios y el imperialismo buscan limpiar la imagen del golpe en curso, además de impedir una explosión de la lucha de clases.

André Augusto Natal | @AcierAndy
Sábado 7 de mayo de 2016
El alejamiento del presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, ratificado por el pleno del Supremo Tribunal Federal (STF) repercutió como un primer suspiro de alivio en los diarios y revistas internacionales. Una unidad entre el imperialismo, los medios y el poder judicial para impedir la explosión de la lucha de clases.
Después de la votación del impeachment en la Cámara, la prensa mundial remarcaba la imprevisibilidad de los escenarios en Brasil, producto de que el proceso, cuya base jurídica es cuestionable, era conducido por políticos "más sucios que los enjuiciados" y que podría lanzar el país en la caldera de la lucha de clases. La mayor preocupación concernía a los actores del golpe institucional: todos reos o condenados en esquemas de corrupción, comandados por Eduardo Cunha. Un salto en el imponderable escenario político brasilero promovido por gente de esa calaña, como prenunciaba e New York Times, haría que "cualquier intento de recortar gastos sociales y reducir las infladas pensiones incitará la feroz resistencia por parte de los movimientos sindicales y activistas de izquierda" (20/4).
Un teatro nada seguro para inversiones, por lo tanto. Esa era la conclusión del imperialismo en sus principales editoriales. Había aun en el corazón del imperio la incomodidad de que la primera medida del probable gobierno de Temer fuese eliminar la operación Lava Jato, proceso para el que el Departamento de Estado norteamericano había entrenado tan cuidadosamente al juez Sérgio Moro y consortes. ¿Cómo confiar ataques más duros a los trabajadores de los que ya venían siendo implementados por Dilma a señores que dedican el golpe a Dios, a la familia, a torturadores de la dictadura militar y a corredores de seguros?
La buena noticia vino del propio poder judicial, árbitro creciente en la situación política nacional. El Supremo Tribunal Federal (STF) aprobó por unanimidad la decisión del juez Teori Zavacki de alejar al reaccionario Cunha de la presidencia de la Cámara, y causó alivio en las editoriales extranjeras. Es dudoso que el imperialismo se haya conmovido por los deseos "democráticos" a favor de la lucha de las mujeres y de la comunidad LGBT contra Cunha. El verdadero objetivo es, al limpiar la mugre del golpe, limitar las posibilidades de una explosión en la lucha de clases y derrotar las luchas en curso.
Para eso, destacaron el hecho de que Brasil se haya librado del riesgo de que Cunha, reo en la Operación Lava Jato, que investiga esquemas de corrupción en Petrobras, sea el segundo en la línea sucesoria de la presidencia de Brasil, como recuerda la edición de El País, que destacó que Cunha está siendo investigado por el "caso Petrobras" y por ocultar millones de reales no declarados en cuentas en Suiza.
También con ese alivio se pronunció The New York Times, que dijo en su sitio web que el presidente de la Cámara de Diputados fue suspendido del parlamento por obstruir investigación de corrupción y está, por lo tanto, fuera de la línea sucesoria a la presidencia de la República.
El inglés The Guardian dijo que "en un juicio que probablemente será celebrado por la mayoría de los brasileros", el presidente de la Cámara de los Diputados fue suspendido de todas las actividades y funciones del Congreso por intentar intimidad a los congresistas y obstruir investigaciones contra él, haciendo notar la diferencia entre el rechazo popular a Dilma comparado con el de Cunha, 61% a 77% respectivamente. La conclusión del diario refleja aun las incertidumbres anteriores: "después de más giros de lo que sería creíble en la serie House of Cards, nadie puede prever en forma certera el desenlace del drama político brasilero".
En su sitio web, el Financial Times resalta el "carácter histórico" de la decisión del ministro Zavascki, que mandó alejar del cargo al diputado tenido como el "arquitecto del movimiento de impeachment" contra Dilma Rousseff. La publicación informa que el parlamentario es su reo en investigación criminal de corrupción en Petrobras y que la decisión del STF no cambia los rumbos del proceso de alejamiento de la presidenta. Es decir, no perjudica el golpe institucional, sino que lo perfecciona. Cabe recordar que el 20 de abril el columnista del Times Paul Rathbone aconsejaba a Brasil a librarse de sus problemas en el "período pos-Dilma", diciendo que para que haya más "privatización, apertura al capital extranjero y flexibilización de las leyes laborales, Temer deberá seguir la Lava Jato" para librarse de obstáculos políticos.
La red BBC realza que la Suprema Corte de Brasil suspendió a Eduardo Cunha de su mandato a pedido del procurador general Rodrigo Janot. La agencia Bloomberg, que apoya el golpe, refuerza el argumento usado por el procurador general de la República para fundamentar el pedido: presidente de la Cámara usó el cargo para intimidar y constreñir a los legisladores, abogados y reos en investigación.
Ese sentimiento de los jefes de la economía mundial fluye al lecho de sus agentes nacionales como un gran río que desagua en los afluentes. El diario A Folha de S. Paulo dio el molde de ese sentimiento en una sugestiva editorial, "Teori saca la cabra del living de Temer", en referencia a una parábola en la que la "cabra en el living" figura un gran inconveniente autoimpuesto para esconder otros problemas. "El proceso del impeachment de Dilma Rousseff fue llevado con mano de hierro por Cunha en la Cámara, para alegría de Temer y de la oposición, pero la figura tóxica del diputado es intolerable para un Temer que busca respaldo en la opinión pública. Como necesita de la Cámara para llevar adelante sus primeras medidas [...] Temer tendría que hacerlo en conjunto con el político probablemente más impopular del país hoy. Ahora ya no".
El Estadão aplaude la decisión de alejamiento tomando todos los recaudos para que el impeachment en la Cámara no sea cuestionado. Los golpistas del partido mediático no quieren malos entendidos: junto con el poder judicial, buscan embellecer y hacer más aceptable el golpe institucional, limitando así teóricamente las posibilidades de una explosión de las luchas de resistencia contra el golpe y los ataques.
En lo que dependa de la CUT, la CTB y la UNE, el golpe caminará terreno llano. Estas organizaciones ligadas al petismo siguen en un silencio sepulcral. No construyen absolutamente nada en las bases que dirigen, no hacen siquiera una exigencia a "su" gobierno. El paro convocado para el 10 de mayo es un espejo de su propia parálisis: ¿dónde están las asambleas en los lugares de trabajo y estudio para frenar a la derecha? Nada. Las ocupaciones en escuelas y huelgas en universidades, o paros como el de Mercedes-Benz en el ABC paulista, causan alerta aún mayor a estos burócratas sindicales y estudiantiles que temen más a la radicalización de sus bases que ser atropellados por la derecha. Apuestan sus lucrativos cargos en los acuerdos que comienzan a buscar con el futuro gobierno de Temer.
El Supremo, la fiscalía y todo el partido judicial (incluso en las rencillas entre Zavascki, Lewandowski y Marco Aurélio Mello) tienen el mismo objetivo: limpiar la mugre del golpe y disminuir sus efectos explosivos. Un poder colmado de privilegios, que no es elegido por nadie y con mil lazos con el imperialismo como es el judicial, no tiene cualquier legitimidad para juzgar a nadie, se encuentra arbitrando para decidir los rumbos del país. Mientras rompe la Constitución a su gusto, el poder judicial generaliza la violación de los derechos democráticos elementales que ocurre en las favelas y periferias a través de la Operación Lava Jato para fortalecer su papel de árbitro de la situación nacional. Es obvio que Cunha no fue removido por ser un consumado corrupto, condenado por lavado de dinero y por ser enemigo de las luchas democráticas. Fue alejado para dar una cara honesta al avance de la derecha, fortalecida por el PT y relegitimar ataques aún más duros a los trabajadores de los que venía aplicando Dilma.
El imperialismo exige la continuidad de la Lava Jato justamente porque no es una amenaza a los negocios capitalistas, ni siquiera a la impunidad de los políticos. Como mostró la "Operación Manos Limpias" en Italia, la inmensa mayoría de los condenados salieron impunes, y el régimen se relegitimó para desviar el proceso de lucha de clases en el país, ese sí, que ponía en riesgo a los capitalistas.
El fortalecimiento del poder judicial pone en situación más vulnerable a las organizaciones de izquierda y los sindicatos. La tremenda falta de independencia de clase por parte del PSTU y del MES (corriente interna de Luciana Genro en el PSOL) es funcional a los planes de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), de la CNI y la corporación mediática Rede Globo con el golpe de la derecha. Llegaron a delirar diciendo que el reaccionario Cunha cayó "por las manos de la juventud" y no de los golpistas del poder judicial. El PSTU aplaude a Janot y Zavascki, diciendo que la votación del STF constituye "una victoria, pero tardía". Una izquierda "Lava Jato" como esta, que no distingue los métodos de los capitalistas de los métodos de la clase trabajadora, es una vergüenza que no le mete miedo a ningún burgués. La ilusión reaccionaria del "Que se vayan todos" (que no atrae a nadie más que los pocos cientos de la Av. Paulista el 1° de mayo del PSTU) se reduce a celebrar la serie de medidas que viene tomando la burguesía para recomponerse.
El hecho es que la remoción de Cunha es totalmente insuficiente para calmar los ánimos de los trabajadores y del pueblo que viven una dura crisis económica y recibirán ataques más duros que los que ya venía aplicando Dilma. La unidad del imperialismo, el partido mediático y el judicial está al servicio de limitar los riesgos de que triunfen las luchas en curso y se desarrolle una oleada de huelgas como la de mayo de 2014, lo que podría obstaculizar las inversiones capitalistas. Los medios ya destilan odio contra las ocupaciones de escuelas y de la Asamblea Legislativa de San Pablo. El poder judicial se prepara para juzgar y castigar las luchas. Nuestro curso es el contrario: rodear a cada una de solidaridad y desarrollarlas al máximo, con huelgas y paros, y ocupaciones como en Rio de Janeiro, Ceará y San Pablo. La juventud y los trabajadores tienen que radicalizar el combate al golpe y a los ataques de los gobiernos.