El gobierno nacional avaló los descuentos salariales a los empleados de call center y se profundiza el malestar. Trabajadores denuncian que están ante un fraude laboral y comienzan a debatir como organizarse
Martes 5 de mayo de 2020 17:06
El último acuerdo que cerró la Federación Argentina de Empleados de Comercio con la Cámara Argentina de Centros de Contactos contó con el visto bueno del gobierno de Alberto Fernández y empresas como Teleperformance ya los comunicaron a sus empleados. Como informamos aquí, incluye suspensiones con rebaja de salario al 80%, no explicita si se abonará el presentismo y habilita un descuento de 500$ a cada trabajador para financiar las obras sociales, que se suma al descuento que ya se venía haciendo de 100$.
Como describe el Observatorio de Despidos durante la Pandemia de La Izquierda Diario (ODP-LID), este ataque constituye el principal mecanismo utilizado para transferir los costos de la crisis a los trabajadores, con el aval del gobierno nacional y de las direcciones sindicales. Desde el inicio de la cuarentena hasta el día 2 de mayo ya son 2.502.538 los trabajadores registrados afectados por despedidos, suspensiones o rebajas salariales. Una cifra que se multiplicaría si pudiésemos relevar a los millones que componen la “economía informal”.
Te puede interesar:-[Mapa] Más de 2,5 millones de afectados por despidos, suspensiones y recortes salariales
Te puede interesar:-[Mapa] Más de 2,5 millones de afectados por despidos, suspensiones y recortes salariales
Este nuevo ataque reaviva la bronca acumulada entre les operadores telefónicos que son miles en Tucumán, y ponen en cuestionamiento a quienes dicen ser los representantes de sus intereses. Una integrante de la RT Red de Trabajadorxs Precarizadxs manifestó “no nos consultaron nunca si llegábamos a fin de mes antes de cerrar una paritaria. Cada vez que alguno de nosotros acudió a ellos para denunciar la presión que sufrimos por parte de la empresa nos contestaron que a nosotros “nos pagan por atender el teléfono”. Nunca hicieron una elección de delegados. Nunca nos preguntaron si estábamos dispuestos a parar. Si nosotros paramos quien te dice conseguimos que el call largue las computadoras que tiene ahí sin usar y empecemos a ganar como nos corresponde. Ganan mucha plata con nosotros”.
“Es esto o el despido”
Fue la respuesta que dieron por WhatsApp los burócratas del SEOC, mostrándose cada vez más claramente como correa de trasmisión de los intereses empresarios. Se justifican en la pandemia amenazar con despidos generalizados y lograr así un consenso para imponer rebajas salariales. Una amenaza completamente injustificada para empresas como Teleperformance, que el año pasado registró ingresos por $3.374 millones. O como Atento que obtuvo ingresos por $4.500 millones. Nadie cuerdo podría decir que son empresas que tienen crisis.
Este acuerdo se suma a una larga lista de “entregas”, pero la “paciencia” de les trabajadores está empezando a encontrar un límite: “pasamos de paritarias del 15% con muchos ítems no remunerativos que estaban siempre por detrás de la inflación, a “enterrar” las discusiones sobre aumento de salario frente a costos de vida mas altos”.
“Los que trabajamos desde el hogar absorbemos el costo de luz, de la contratación de wifi o del aumento del plan más alto para tener buena conexión para atender y manejar todos los programas. Además probaron de todo para aumentar la jornada de trabajo sin la remuneración correspondiente. A los supervisores les daba vergüenza decir cuánto pagarían por las horas adicionales cada vez que algún trabajador les preguntaba. Pretendieron capacitarnos fuera del horario de trabajo sin ningún tipo de pago. Los mensajes de WhatsApp para quienes hacemos teletrabajo van desde las 8 am hasta pasadas las 00:00 nos mandan métricas, indicaciones sobre el trabajo. Parece que la jornada de trabajo no tiene fin”.
Parte del gran negocio que hay en los call centers pasa por el encuadramiento, porque a la tarea de “atención telefónica” le correspondería el convenio telefónico, por el cual deberían estar percibiendo un salario de alrededor de 50 mil pesos. Pero tanto bajo el convenio de comercio como el de ATACC, perciben menos de la mitad. Solo entre Atento y Teleperformance, que reúnen unos 8.400 empleados en nuestro país, se están ahorrando 180 millones ¡por mes! A cambio de esta enorme concesión, el sindicato recibe miles de afiliados que le aportan el descuento compulsivo, la cuota de afiliación y estas “yapas” que firma con la empresa para las obras sociales. Todo esto con sería imposible sin el “visto bueno” del gobierno que es el que se encarga de homologar los acuerdos.
Te puede interesar:-Teleperformance: ganancias millonarias y denuncias en más de 10 países
Te puede interesar:-Teleperformance: ganancias millonarias y denuncias en más de 10 países
¿Desafiliación o elección de delegados?
Las empresas son más despiadadas y brutales cuanta menor organización le opongan los trabajadores. Argentina es un país con mucha tradición de organización y lucha de la clase trabajadora, impulsada por anarquistas y socialistas en una primera etapa, que sufrió luego un proceso de estatización bajo el peronismo, que hace al esquema actual de conducciones burocratizadas. Desde el peronismo que rige una forma de organización donde es el estado el que valida qué sindicato vale y quién no. No laburan, viven como empresarios y transan con ellos.
Ante las entregas constantes surgió entre los trabajadores la idea de la desafiliación masiva a modo de “castigo”. Pero esta no representa una salida alternativa, porque la desafiliación en sí misma es dar un paso hacia la desorganización. El problema no son los sindicatos, sino sus conducciones que no responden a los trabajadores.
Y para poder tener delegados que representen los verdaderos reclamos de los trabajadores hay que estar afiliado.
Desde la Red de Trabajadorxs Precarizadxs reclaman: “deberíamos tener derecho a elegir a nuestros propios representantes. En la mayoría de los establecimientos el sindicato “pone” a un delegado para mil o dos mil operadores, pese a que por ley corresponden 1 cada 50 o 1 cada 100 dependiendo el tamaño del establecimiento. Queremos tener delegados propios. Y para que no hagan como ahora que deciden todo por nosotros y en nombre nuestro queremos que los delegados respondan a las decisiones que tomemos los trabajadores en asamblea”.
Debido al nivel de desamparo sindical que tiene la juventud precarizada, empiezan a tejer “redes” por abajo, apoyándose en las redes sociales y con el apoyo de las abogadas del centro de Profesionales por los Derechos Humanos del NOA. Siguen el ejemplo de los empleados de Mc Donald´s, quienes luego de visibilizarse con los twitazos del #McEstafa y #LaPandemiaSonLosEmpresarios, descubrieron que podían también elegir delegados por videollamada o por whatsapp. Myriam Bregman, abogada y lesgisladora del PTS / Frente de Izquierda en la CABA, junto a referentes de derechos humanos y abogados laboralistas, exigieron al Ministerio de Trabajo que adopte las medidas necesarias para proteger y reconocer a estos delegados.
Si ya veníamos viendo como los empresarios han tratado de buscar más rentabilidad por la vía de reformas laborales en todo el mundo, ahora los empresarios usan la pandemia para justificar una reforma laboral de hecho. Bajando salarios, extendiendo la jornada de trabajo sin pago y descargando sobre los trabajadores los costos de producción. Esta pulseada cobra más fuerza y la juventud precarizada emerge de una punta a otra del globo. La dinámica de la lucha de clases que tuvo sus epicentros en los estallidos de masas en Chile, la huelga general más larga de los últimos 40 años en Francia o las movilizaciones en Perú contra el acuerdo del Fondo Monetario (FMI), por nombrar solo algunos ejemplos, se verá revitalizada y la pelea por las organizaciones de base de los trabajadores está empezando a demostrarse una necesidad en las nuevas generaciones.