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Red Internacional
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Coronavirus. Declaración de la agrupación de mujeres Pan y Rosas UNCuyo frente a la crisis sanitaria y económica en Mendoza

Reproducimos la declaración de la agrupación de mujeres Pan y Rosas en la UNCuyo sobre la crisis social y sanitaria abierta con la pandemia del coronavirus.

Martes 21 de abril de 2020 13:30

Llevamos 27 días de cuarentena en medio de una crisis sociosanitaria y económica que deja a la luz las desigualdades que existen en este sistema capitalista. Las consecuencias de la crisis afectan la vida de las mayorías populares y en mayor medida a las mujeres, disidencias sexuales e infancias. Porque las consecuencias recaen sobre les esenciales y particularmente una cifra grande de estos son las mujeres trabajadoras. Las ramas de servicio más afectadas por la pandemia están altamente feminizadas, las mujeres trabajan en lugares con un estado de precarización muy alto y en su mayoría son tareas de cuidado y domésticas dentro y fuera del hogar, según las estadísticas en Argentina 4 de cada 10 mujeres se dedican a tareas domésticas y de cuidado.

Una de las ramas de servicio más afectadas por la pandemia es la educación, donde el 80% de lxs trabajadorxs son mujeres que hoy no les alcanza el salario para llegar a fin de mes, sufren la flexibilización de los contratos, la baja de continuidades, la suspensión de los llamados, la baja de forma arbitraria en suplencia y además tienen sobrecarga laboral. Sin embargo, en momentos donde la negligencia de los gobiernos tanto nacional como provincial condenan a miles de familias obreras a situaciones de miseria la respuesta y la acción por parte de lxs trabajadorxs no se hace esperar. Se siguen poniendo la alimentación de les pibes al hombro y reparten bolsones de comida para estudiantes que lo necesitan y sus familias porque como denuncian elles mismes “con hambre no se aprende”. Por esto también trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTE) de la provincia de Mendoza organizaron la repartija de bolsones de comida para compañeres que no cubren la canasta familiar.

En Mendoza las trabajadoras golondrina que terminaron la cosecha quedaron varadas en la terminal con sus niños, expuestas al virus, al hambre, al frío y a accidentes como los que sufrió una trabajadora golondrina que perdió su bebé en el viaje que la llevaba a Jujuy. El gobierno provincial acordó con el gobierno nacional que esta era una actividad esencial, aunque en las bodegas hay stock para 16 meses más.

Lo mismo sucede en la salud donde han enviado a “la guerra” a las enfermeras, médicas, personal de limpieza, etc. sin la protección necesaria. Desde cientos de hospitales, sanatorios, clínicas lxs trabajdorxs denuncian la falta de recursos como camas, respiradores artificiales, etc, personal insuficiente para atender a la población y la exigencia de que se les haga test masivos de forma periódica a todo el personal siendo ellxs quienes están en permanente contacto con el virus. Mientras tanto el gobierno de Rodolfo Suarez no le paga los salarios a les trabajadores del hospital Notti. Y el gobierno de Alberto Fernández pagó 250 millones de dólares en intereses de deuda a acreedores privados, 9 veces más de lo que pusieron en salud. Las prioridades de los gobiernos no son nuestra salud ni nuestras vidas. Para eso necesitamos centralizar y unificar el conjunto del sistema de salud, para poder sumar los recursos de la salud privada tales como Unidades de Cuidados Intensivos, respiradores, entre otros, además de poder dar una respuesta coordinada al desarrollo de la enfermedad. Pero eso implicaría afectar las ganancias de grandes empresarios de laboratorios, clínicas y hospitales privados. Como Alejandro Roemmers (propietario del laboratorio Roemmers) que tienen una fortuna de 2.000 millones de dólares y es el tercer hombre más rico del país. El Ministro de Salud Ginés García declaró que se iba a publicar un DNU para declarar de utilidad pública todos los centros, hospitales, laboratorios, clínicas etc., pero después de una reunión con estos empresarios el gobierno retrocedió. Por eso solo luchando y organizándonos desde abajo con nuestros compañeros de clase podremos conquistarlo.

Trabajo doméstico y crianza en tiempos de encierro y enfermedad

Las trabajadoras domésticas son de los sectores más vulnerable, muchas están en la informalidad (sin aportes, sin obra social, sin representación sindical) con sueldos que no alcanzan y eso deja como únicas opciones quedarse encerradas en casa de sus patrones o quedarse en la calle sin el derecho al salario y a la indemnización. La única respuesta del gobierno ante esta situación ha sido decretar licencias pagas para estas mujeres, pero no se puede dejar en manos de la buena voluntad de patrones y empleadores su salario. A las compañeras que están "en blanco", después de dar pelea para que les asignen licencias, no les están queriendo pagar la totalidad del salario, los patrone s ponen como excusa que el gobierno dió 10 mil pesos de asistencia que no alcanzan para vivir más de una semana y que además no nos llega a todas. Muchas de las que quedaron sin empleo a causa de la cuarentena lo han solicitado y, sin ninguna respuesta, su pedido fue rechazado.

Por eso necesitamos salarios de emergencia de $30.000 para todas las personas sin licencia. La plata está, los recursos para eso deben salir de un impuesto extraordinario a las grandes riquezas, a los bancos privados y a los propietarios de la tierra. El gobierno nos deja como única opción: hundir en la pobreza a un 10% más de la población, donde las más afectadas seriamos nosotras (las mujeres y niñas somos el 70% de les pobres) o tener 100.000 muertes. Las mujeres y disidencias tenemos que pelear porque no seamos nosotres les que suframos las consecuencias de la crisis economica que se avecina. Tenemos que afectar las ganancias de lxs capitalistas, ellxs tienen que pagar la crisis que nos generaron. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.

El coronavirus mata, la violencia machista también

Distintos medios de comunicación difundieron que aumentaron un 30% de reclamos en la línea 144 de llamadas y consultas sobre casos de violencia de género. En tiempos de cuarentenas muchas familias están en sus casas, sin embargo, para muchas mujeres su casa es el lugar más peligroso.

Los terribles niveles de violencia machista que vivimos diariamente las mujeres se agravan con la cuarentena mientras los femicidios no paran con la pandemia. Durante la cuarentena hubieron 24 femicidios y travesticidios en Argentina.
Algo que es importante contemplar, es que muchas mujeres dependen económicamente de sus violentadores, lo que hace que los refugios sean una necesidad urgente para liberarse de la violencia que viven en sus hogares asi como tambien salarios de emergencia en cuarentena que alcancen.

La propuesta del gobierno de cancelar los refugios y dar una pensión a mujeres víctimas de violencia, algo que es inútil cuando comparten vivienda con quien las violenta. El presupuesto para los refugios este año es de 405 millones de pesos. Un presupuesto absurdo que equivale a 19,82 pesos por mujer. Los pocos refugios existentes atienden únicamente a 25 mil mujeres y niñes, pero con la contingencia es muy probable que la demanda aumente brutalmente. Algunos refugios no dan abasto y están funcionando al 110 % de su capacidad. Inclusive la línea 144, que depende del Ministerio de la mujer, géneros y diversidad es atendida por trabajadoras que denuncian precarización.

Por todo esto necesitamos el acceso a una vivienda, el ingreso igual al costo de la canasta básica familiar, la atención a demanda de equipos interdisciplinarios, las licencias laborales sin afectar el salario, la prohibición de los despidos y las suspensiones, además de creación de puestos de trabajo, los subsidios para quienes no tienen empleo, los refugios y las casas de medio camino, donde alojarse transitoriamente en los primeros momentos, hasta acceder a la vivienda, son parte de esas medidas mínimas que ya debería estar garantizando el Estado nacional y los Estados provinciales.

En tiempos de coronavirus la población travesti y trans es una de las más vulnerables

Dentro del colectivo LGTTBIQ las personas trans y travestis son las más afectadas, más del 90% de la población trans ejerce la prostitución porque no tiene acceso al trabajo formal y en esta cuarentena obligatoria y punitivista es obvio que elles son el primer blanco de la policía una fuerza misogina, transodiante y xenófoba. Cómo pasó esta semana en Santiago del Estero que tres travestis fueron detenidas por ir a comprar comida, las trataron todo el tiempo en masculino no respetando la Ley de Identidad de Género. Filmaron todo el operativo para el ministerio de Seguridad y les dijeron que si estaban disconformes con el trato "regresen a su país".

La situación de vulnerabilidad es grave. Una de las grandes preocupaciones es que muchas no pueden ir a las zonas rojas ni tampoco puede cumplir la cuarentena. La mayoría no pueden pagar alquileres, son expulsadas por su familia y demás. El gran miedo que tienen es llegar a los albergues donde quedan expuestas a una situación de abandono. Además, no hay tarjetas alimentarias.

En Argentina existe la Ley de Identidad desde el 2012, una inmensa conquista lograda en las calles que permitió el cambio registral de más de 10 mil personas. Sin embargo, eso no es suficiente. Que no se cumpla el cupo laboral trans pensado por Diana Sacayán, y que no se respete el artículo N° 12 de la Ley de Identidad deja a las travestis y trans en una situación más que vulnerable.

También hay que tener en cuenta que se está obstruyendo muchas de las medicaciones que toman. Desde las hormonas hasta medicamentos como los antirretrovirales para combatir el VIH. Los faltantes de retrovirales es una situación que la viven en su mayoría hombres gay pero también repercute en mujeres trans. Como los sistemas de salud han priorizado el coronavirus se les ha dificultado mucho conseguir medicación para sus tratamientos y eso repercute en la salud de les usuaries. Ya de por sí es difícil y caro acceder a las hormonas, pero si ya están haciendo un tratamiento de hormonas, dejarlas de tomar les puede causar un desequilibrio hormonal. En el caso de las personas con VIH dejar de tomar los antiretrovirales puede causar un avance y mutación del virus volviéndolo más resistente al tratamiento condicionando la salud de las personas seropositivas. Y es una realidad que viven desde hace ya varios años.

En esta situación de crisis global y pandemia nos parece importante que se tomen medidas de fondo para resguardar a los sectores más desprotegidos y con menos oportunidades de la sociedad.

Llevamos 27 días después de cuarentena declarada por el Poder Ejecutivo y solo proponen un bono para la comunidad trans y travesti que es sumamente insuficiente y se lo han dado a 300 personas nada más.

Nuestras vidas valen mucho más que sus ganancias, es momento de que las prioridades se reviertan. Necesitamos que se cumpla el cupo laboral trans urgente. Habilitar hoteles y hospedajes para que puedan alojarse todxs aquellxs que no tengan vivienda para permanecer aisladxs. Los $10.000 del bono del gobierno no alcanzan, proponemos un subsidio real de $30.000 que equivale a la canasta básica para todxs lxs que no pueden salir a trabajar diariamente y se encuentran en informalidad habiendo perdido la totalidad de sus ingresos.

En medio de la crisis sanitaria también sale a la luz que la creación del Ministerio de la Mujer con una mujer al frente no es una solución para las necesidades de la mayoría de las mujeres y disidencias. Inclusive el Ministerio de la Mujer está excluido del comité de emergencia de la pandemia. El feminismo estatal que considera que conquistar lugares de poder es la salida, ¿no considera que esta pandemia afecta mayormente a las mujeres? En cambio, el Ministerio dirigido por una mujer que sí está aplicando políticas durante la pandemia es el Ministerio de Seguridad. Pero el reforzamiento del sistema represivo y el ciberpatrullaje solo empeora nuestra situación. Sabemos que la policía es la fuerza que más casos de violencia de género tiene, ahora detiene pibes por tuitear saqueo, cómo van a actuar frente a las millones de madres que no puedan llevar un plato de comida a su casa y salgan a luchar para conseguirlo?

Es decir, la coyuntura pone más en evidencia que es otro el camino para responder los desafíos de una sociedad en la que se multiplican desigualdades y violencia patriarcal, en un contexto de crisis económica que se agudiza. Siguen siendo las trabajadoras y sus compañeros de clase quienes, en sus lugares de trabajo o hacinados en sus casas los que más están padeciendo los efectos de la crisis sanitaria y económica. Se vuelve necesario no solo discutir la coyuntura para la cual hay que tomar una serie de medidas de emergencia que todavía esperamos a casi un mes de iniciada la cuarentena, sino también prepararnos para la profunda crisis que se viene con la reestructuración de la deuda, los despidos y recortes salariales por parte de los empresarios. Ellos también ejercen violencia de género sobre nuestras vidas.

Por todo esto es necesario que las mujeres y disidencias nos organicemos en donde trabajamos o estudiamos, con independencia de los gobiernos porque a nosotres nunca nos regalaron nada, todo lo conquistamos con la lucha. Las mujeres trabajadoras que representan el 40% de la fuerza laboral argentina tienen que estar a la cabeza de enfrentar las direcciones burocráticas de los sindicatos que hoy están acordando recortes y suspensiones con el gobierno. Organizarse en comisiones de seguridad e higiene para garantizar los insumos de cuidado y pelear por todas las demás reivindicaciones. Esta es la perspectiva del feminismo socialista y convocamos al movimiento de mujeres y disidencias a tomar estas demandas en sus manos y luchar junto a Pan y Rosas.