Martes 4 de agosto de 2015 16:04
En La Matanza rige la ordenanza municipal Nº 11.290 que prohíbe los carnavales en los barrios y solo avala la organización de eventos oficialistas, dejando fuera expresiones populares, barriales, libres y autogestivas.
Denunciando esta censura los murgueros autoconvocados de La Matanza se reunieron el último sábado en la ciudad de San Justo. La manifestación se realizó en el marco de un recital de campaña organizado por la intendencia, el mismo estuvo cercado por la nueva policía local, que tenía órdenes estrictas de la secretaria de cultura Veronica Soules de no dejar realizar la protesta. Los murgueros denunciaron que en la semana, luego que a través de las redes sociales y de boca en boca iban sumando apoyo de la comunidad, dicha funcionaria se contactó con referentes para exigirles que se echen atrás sobre el ensayo abierto planeado.
A pesar de varios pedidos de reunión previos, el reclamo fue desestimando por parte del municipio, en esta última protesta la policía tenía órdenes de no dejar pasar a nadie con trajes, silbatos o galeras demostrando claramente la orden de censura y represión por parte de la policía local hacia los manifestantes. Los murgueros se comunicaron entre ellos vía celular para esperarse en cada esquina y cuidarse entre sí, aunque de igual manera sufrieron hostigamiento constante por parte de la policía local, que en una actitud intimidatoria revisaba las pertenencias de cada joven buscando algo que los “incrimine”.
Para justificar su accionar, policía le planteo a los vecinos que “tengan cuidado porque los manifestantes de la murga van a robar mucho hoy”, una increíble estigmatización y persecución a la juventud y a los murgueros.
Se hizo presente la secretaria de cultura intentando convencer a los manifestantes sin resultado por lo que decidió rodear la protesta, y luego la marcha hacia la ruta 3, con dos patrulleros de escolta.
Mientras se escucha el canto “Mira Espinoza que popular, en La Matanza está prohibido el carnaval”, la memoria de los presentes se remonta al 2012 cuando la presidenta Cristina Fernández con galera incluida reconocía a las murgas como patrimonio cultural y surgen las dudas, ¿Por qué no se las deja realizar sus corsos libremente? ¿Solamente las murgas oficiales pueden ensayar y actuar en las plazas? ¿Por qué se las quiere enmarcar bajo un circuito de competencia y control?
Los corsos, sin dudas, son parte de la identidad cultural de los barrios y estos tienen derecho a la libre utilización de los espacios públicos, ya que son libres gratuitos y promueven el encuentro familiar y el desarrollo del arte. Por ello, es que esta medida de lucha por lo que es genuinamente del barrio, de la cultura, es una de las tantas, que tiene pensado para este febrero se “su año” como dijeron en asamblea.
Los reclamos de las murgas de La Matanza, que se movilizaron el pasado sábado son: que el carnaval sea de todos y no de unos pocos, la derogación ya de la ordenanza 11290, que el intendente Espinoza deje de prohibir a las murgas. Desde La Izquierda Diario hacemos extensiva su invitación a que toda la comunidad se una en esta pelea.