El Gobernador articuló su discurso en torno a la "pesada herencia" del macrismo y un "desarrollo en equidad", donde en realidad ganan los empresarios mientras se ajustan los estatales.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Domingo 1ro de marzo de 2020 12:35
Minutos después de las 10, Juan Manzur inició su mensaje anual de apertura del período de las sesiones en la Legislatura. En su quinta vez como gobernador, Manzur comenzó su discurso desde un lugar muy previsible. Habló de un “difícil contexto actual” y la culpa de todos los males, por supuesto, se concentraron en la figura de Mauricio Macri. Aunque Manzur recurra a la “pesada herencia”, no hay que hacer mucha memoria para encontrar situaciones, más allá de las confrontaciones en tiempos electorales, donde el gobernador brindó su ayuda a las principales políticas de ajuste del macrismo como la reforma contra los jubilados.
Con un discurso sin grandes anuncios, Manzur alternó la “pesada herencia” con la propuesta de “desarrollo en equidad”, que vendría a representar la gestión de Alberto Fernández. Atrás quedaron las promesas de campaña donde el Frente de Todos venía a poner “plata en el bolsillo”, Manzur habló de una “compleja y difícil situación” en términos económicos y fiscales, y su apelación tener las “cuentas en orden” en términos concretos se traduce en ajuste.
El ajuste al salario de los estatales, con la suspensión de la cláusula gatillo, marcó el inicio del año para Manzur. Sin mención al tema, Manzur culpó de todo al proceso inflacionario durante el macrismo. Precisamente ahí se halla el reclamo estatal porque, si hasta Manzur admite que hubo una inflación de más del 50%, ¿por qué los salarios se pulverizan con paritarias muy por debajo de esas cifras? ¿por qué hay que conformarse con lo que dejó el macrismo? Aunque se haya dictado una conciliación obligatoria arbitraria, y con gremios cómplices, para este lunes y martes se espera un fuerte paro docente y una movilización a Casa de Gobierno. Así se desmantela la afirmación del discurso sobre la preocupación por “el bienestar de la familia educativa”.
Pero es falso que en este “desarrollo en equidad” todos hacen “sacrificios” —son “solidarios” diría Fernández— . Para los grandes empresarios hay subsidios millonarios, como en el caso del transporte, o una serie de beneficios, como los industriales del azúcar y el citrus que siempre resultando ganadores. La comparación es clara: las “transferencias corrientes al sector privado”, subsidios fijados en 9156 millones en el presupuesto del año pasado, son equivalentes a la cifra que se le quita a los estatales con la eliminación de la cláusula gatillo. Lo que Manzur no dice en su discurso, es que se ajusta a los trabajadores para seguir beneficiando a los empresarios.
Quizás para no desentonar con lo que se espera del discurso presidencial, Manzur evitó cualquier mención al aborto y su “defensa de la vida desde la concepción”, como venía haciendo cada año. Aunque es claro que su Gobierno es un claro enemigo de los derechos de las mujeres, como se vio en el caso de Lucía. A la par de negar derechos fundamentales, profundiza su relación con las Iglesias.
La situación de la juventud trabajadora tampoco tuvo lugar en el discurso. Para Manzur el crecimiento del trabajo informal es sólo una cuestión coyuntural heredada del macrismo, cuando se trata de un problema estructural que afecta a 3 de 4 jóvenes. Salarios bajos, trabajo informal y condiciones precarias son moneda corriente para los jovenes y de eso ni una palabra. Lo mismo valió cuestiones urgentes como las inundaciones.
Las perspectivas de Manzur están atadas a la relación con la Nación, de quién espera que la pertenencia al Frente de Todos garantice una fluidez de recursos. Pero esto tropieza con los estrechos márgenes que imponen el pago de la deuda a los fondos buitres y el FMI. Para mantener “el orden” deberá apoyarse en el oficialismo, acallando los rumores de internas con su vice Osvaldo Jaldo, y en la paz social que los sindicatos están dispuestos a dar, aunque esto no contenga expresiones de bronca como la de los docentes y los trabajadores de la salud. Sin grandes luces, preanunciando mayor austeridad fiscal, Manzur inició un nuevo período legislativo.