Las condiciones de precarización de este gremio, no son nuevas, sin embargo, se recrudecen de cara a la crisis generada por el COVID-19.

Joss Espinosa @Joss_font
Miércoles 6 de mayo de 2020
A nivel mundial, el personal médico ha sido dibujado como los héroes y heroinas ante la pandemia. Nadie niega la enorme labor de trabajadoras y trabajadores del sector salud que hoy están en primera línea enfrentando la pandemia, sin embargo ellas y ellos han denunciado las terribles condiciones en las que laboran.
México es uno de los países que peor paga a trabajadoras y trabajadores de la salud, resultando en sueldos que representan incluso un tercio en comparación con países como España. Esto se enmarca en una situación laboral terrible para la clase obrera en México, pues resulta que la tercera carrera mejor pagada a nivel nacional, es precisamente, las y los médicos. Imaginemos al resto de las profesiones y gremios.
Esto es aún más complejo para el personal de enfermería. Un gremio compuesto en su abrumadora mayoría por mujeres, contemplando que en general, en la medicina a nivel mundial el 70 % son mujeres. Esto es aún más marcado en la enfermería llegando a ser más del 90 % del gremio.
Ser enfermera en tiempos de COVID
Las enfermeras están expuestas en esta pandemia a contagiarse, pues como hemos descrito en múltiples ocasiones, no cuentan con el equipo de protección personal para atender a pacientes por COVID-19. Tampoco cuentan con test regulares para prevenir y combatir el contagio entre el personal de salud y a derechohabientes.
Además, son el personal de primer contacto con los pacientes, toman signos vitales, peso y talla; también administran medicamentos y realizan esas mismas tareas en el caso de los pacientes hospitalizados. Esta particularidad de su profesión, en momentos de COVID-19 y con la falta de equipo de protección, hace que muchas de ellas estén expuestas a tratar con pacientes asintomáticos, sin el equipo necesario, bajo la excusa de que pertenecen al sector de consulta externa. O estar en las zonas destinadas para pacientes diagnosticados con coronavirus sin las protecciones necesarias.
Sumado a esto, en promedio el personal de enfermería gana 9 mil 909 pesos, mientras la canasta básica, según cifras oficiales, ronda los 13 mil 500 pesos, sin contemplar la especulación de precios en los productos básicos a consecuencia de la crisis económica. Esta cifra tampoco contempla el pago de renta u otras necesidades.
La dirección del IMSS recientemente señaló que se aplicaría un bono del 20 % del salario para las trabajadoras y trabajadores en contacto con pacientes de COVID-19, un bono de “riesgo de trabajo”; sin embargo, sigue sin solucionarse el problema de fondo de los bajos salarios y la exposición al virus, pues no hay equipo de protección ni test.
Muchas de las enfermeras y en general el personal de salud, han tenido que poner de su salario para comprar sus propios insumos de protección, llegando incluso a atender pacientes con bolsas de plástico. Muchas de ellas tienen hijxs, incluso son madres solteras, y sumado a su trabajo, cargan con una doble jornada laboral de trabajo en casa, por la limpieza del hogar y los cuidados a niñxs, ancianos o enfermos.
Décadas de neoliberalismo dejaron una brutal precarización para el conjunto de la clase trabajadora, pero sobre todo para los gremios altamente feminizados, como el personal de salud. Situación que se revela aún más cruenta en medio de la pandemia.
Por esta razón, es indispensable que se invierta en el sector salud y exigir su centralización. Para garantizar que las enfermeras y todo el personal de salud viva con salarios que cubran sus necesidades y tenga condiciones dignas de trabajo, con los insumos y test suficientes, para proteger a quienes hoy están en la primera línea.
Esto no será posible si no tocamos las ganancias de los capitalistas. Por eso exigimos que de las fortunas de Slim y Salinas pliego, salgan los recursos para enfrentar esta pandemia.