Martes 10 de febrero de 2015
Los últimos tres temporales en Tucumán amenazaron con llevarse todo. Y para muchos esto ha sido así. La pregunta se hace inevitable ¿Dónde fue a parar toda la plata que durante años circuló en la provincia en lo que la presidenta ha llamado "la década ganada"? ¿Cómo harán para evitar una nueva “catástrofe” sobre los barrios populares?
El primero de enero recibió a Tucson con un fuerte y corto temporal. Días después otro similar, pero de más larga duración azotó nuevamente la ciudad. La esquina conocida como "chacapiedra" se convirtió literalmente en un riacho, los empleados de las cuatro esquinas salían a la intemperie intentando rescatar las sillas y mesas que se llevaba la correntada que bajaba para el barrio sur. Como siempre, la peor parte se la llevaron los barrios humildes.
El desborde del Río Chico y el arroyo Barrientos el pasado miércoles dejó a 200 familias sin nada, de lo poco que tenían y 600 tuvieron que ser evacuadas.
Nadie fue a su rescate, debieron hacerlo ellos mismos. "¡Se viene la creciente, salgan todos!", el grito de alerta y la solidaridad entre vecinos fue lo que permitió que no se convierta en una tragedia peor. Los que no pudieron salir por sus propios medios, esperaron en los techos hasta ser rescatados.
Pero además de la ayuda que se prestaron los lugareños unos a otros para no quedar atrapados viendo como perdían todo, lo que evidenció la tormenta fue la precariedad de la infraestructura cuando la ruta nacional 38 (que une Concepción y Alberdi) literalmente se desmoronó. El 1,5 metro de altura sobre el que se habían construido las casas, tampoco fueron suficientes. La presencia del intendente de Alberdi cuando ya todo había pasado, para solicitar a los vecinos que no levanten muros de ladrillos y bolsas en las veredas, fue duramente repudiada y el funcionario tuvo que retirarse rápidamente.
Cabe preguntarse entonces, qué se hizo hasta el momento con la plata que debería haberse destinado, ente otras cosas, a que los tucumanos no pierdan en unas horas lo que han logrado tener durante toda su vida. Según el Tribunal de Cuentas es imposible saber en qué se ha gastado la plata que se envía de nación: “No se tiene acceso a la información que permita establecer si efectivamente las remesas transferidas por la Nación son las correspondientes conforme a la distribución dispuesta en la normativa nacional vigente; toda vez que se carece de información relacionada con los fondos recaudados por cada uno de los impuestos nacionales de los que derivan las remesas”. El alarmante informe señala que no se sabe con exactitud qué ocurre con $ 7 de cada $ 10 del Estado tucumano.
La Asociación Civil Crecer Juntos sumó otro punto de debate "Así como nos solidarizamos ante la emergencia, urge organizarnos frente a las problemáticas que son las causantes. Tal vez llueve más cantidad en poco tiempo. Sin embargo no cabe duda que la continuidad de desmontes indebidos en el pedemonte - zonas prohibidas por la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos - asociada a la evidente inoperancia en la planificación urbana y la dificultad de abordar la cuestión ambiental como una política de Estado seria y sustentable, están en el eje de la discusión para encontrar salidas."
La candidata a legisladora por el PTS en el Frente de Izquierda, Alejandra Arreguez declaró: "Es insólito que culpen a la lluvia, que hablen de una catástrofe natural, cuando se trata de un nuevo crimen social contra el pueblo trabajador. El problema de fondo radica en la casta política de funcionarios que gobierna la provincia y que vive una realidad muy alejada de la mayoría de la población. Manzur, por ejemplo, tiene más de 40 propiedades declaradas. Pero además gobiernan para los grandes empresarios. En estos diez años, el gobierno de Alperovich lejos de resolver el problema habitacional, que afecta a más de 100 mil familias en la provincia, ha utilizado a sus familiares y empresarios amigos para acrecentar el negocio inmobiliario. Por eso una y otra vez resurgen las tomas de tierra. Sin embargo, hay que ser conscientes de que esta problemática atraviesa a todo el país y se ha profundizado durante estos diez años de crecimiento económico.
Según el último Censo Nacional, hay 10 millones de personas con problemas de vivienda en la Argentina, un cuarto de la población total. La UCR y su portavoz, Cano, se rasgan las vestiduras, pero ya han sido probados por la historia bajo el gobierno de la Alianza. Nada distinto se puede esperar de quienes reclaman nuevos ajustes.
La planificación urbana no puede estar en función del lucro de un puñado de empresas inmobiliarias y limitada por la sangría de recursos para el pago de la deuda externa y subsidios a grandes empresas. Solo un gobierno de los trabajadores puede poner en funcionamiento un verdadero plan de obras públicas y planeamiento urbano en función de las necesidades de las mayorías para solucionar de manera definitiva el drama habitacional”.