El oficialismo realizó una jugada de último momento y postuló al vicegobernador Osvaldo Jaldo para enfrentar la alianza de José Cano. El FIT como alternativa política en un escenario polarizado.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Domingo 25 de junio de 2017 15:15
“En política no hay sorpresas, hay sorprendidos”. La frase resume el ánimo de ganadores y perdedores en el cierre de listas hacia las PASO. Sin dudas la movida de la jornada fue la del oficialismo, bajo la denominación Frente Justicialista por Tucumán, al postular al vicegobernador Osvaldo Jaldo como cabeza de lista. Más que patear el tablero fue una jugada de último momento meditada durante la última semana tras ver encuestas en donde Pablo Yedlin (secretario de la Gobernación, relegado finalmente al tercer lugar) no medía lo esperable. La lista busca darle contención al poder territorial de las secciones Este y Oeste para compensar lo seguramente perdido en la Capital.
En tanto, la alianza liderada por José Cano, ‘Cambiemos para el Bicentenario’, cerró una lista con algunos cambios de últimos días. Detrás de Beatriz Ávila, esposa del intendente capitalino Germán Alfaro, se colocó a Roberto Sánchez, intendente de Concepción, y en último término al legislador macrista Alberto Colombres Garmendia. No hubo lugar para la concejala capitalina Sandra Mazzone (del espacio de Elisa Carrió) ni para Libres del Sur, que rechazó la primera suplencia para la funcionaria capitalina Yanina Muñoz.
El Frente de Izquierda y de los Trabajadores, como en el resto del país, presentó una lista unitaria encabezada por Ariel Osatinsky y Alejandra Arreguez, junto a los docentes Juan Luis Veliz y Raquel Grassino.
Además se presentaron el bussismo con Fuerza Republicana, el Frente Amplio (integrado por el ex funcionario alperovichista Mario Koltan, el Partido Socialista, el PTP-CCC y el Frente Renovador del Este) y el MST
En cuanto a las internas, solo habrá en el Frente Justicialista. De las ochos listas que competirán en el peronismo sobresale la denomina Unidad Ciudadana, que aspira a reflejarse como el espacio de Cristina Fernández de Kirchner (aunque la diputada camporista Mabel Carrizo va en la lista de Jaldo). Unidad Ciudadana está impulsada por José Vitar, ex diputado nacional del Frepaso y la Alianza en los 90 y luego funcionario del alperovichismo. En la vereda de Cambiemos para el Bicentenario un grupo de legisladores díscolos desistió de presentarse y con una dura declaración acusó a Cano de querer integrar a bussistas disidentes de Fuerza Republicana.
Polarización y después
Tanto el Frente Justicialista como Cambiemos para el Bicentenario buscan explotar al máximo la polarización entre coaliciones que reflejan al gobierno provincial y nacional, que vienen de un enfrentamiento por la gobernación en 2015. Pero además del pasado, también se juegan los capitales políticos de cara al 2019. Junto al recuento de fuerzas también se jugará en la dimensión plebiscitaria de las políticas de ambos oficialismos.
La postulación de Jaldo también puede producir un cambio en el equilibrio de fuerzas entre Juan Manzur y José Alperovich. Aunque cada tanto envían mensajes de unidad, la tensión en el trío por el liderazgo del peronismo es evidente. Jaldo se pone en el centro de la escena y pone en riesgo su capital político, una extensa red como hombre del poder territorial y presidente de la Legislatura, en una apuesta fuerte. Si el resultado lo acompaña –mantener la diferencia de más de cien mil votos con Cano, aunque haya un empate de dos diputados para cada coalición– se fortalece. Manzur, con dos años por delante, debe moverse entre el discurso electoral beligerante y la gobernabilidad que lo lleva a pactar con el macrismo. Alperovich, desde un costado y en silencio en el Senado, sigue sus recorridas como si estuviese en campaña permanente.
El cierre de listas también muestra límites del PJ tucumano. La necesidad de que Jaldo baje a la contienda expone también que no hay un proyecto político que despierte expectativas e ilusiones, no solo por la larga década alperovichista sino también por sus coqueteos con Macri. Entonces es necesario recurrir a poner en marcha el ajetreado aparato de punteros, con el hombre que maneja los millones de la Legislatura a la cabeza. Otro signo es habilitar la competencia de diversas listas que junten los votos de la ancha avenida que va desde el kirchnerismo al massimo, y marcar la cancha en octubre..
Cano intentará sacarle el provecho al escenario que abrió Cristina Kirchner en provincia de Buenos Aires y que, con distorsiones, se nacionaliza. Pero a diferencia su carrera en ascenso hasta 2015, ahora su figura acusa recibo de casi dos años como funcionario nacional. Si hace énfasis en la corrupción, es fácil replicarle las denuncias propias por las que está imputado. Si habla de gestión también reaparecen las decepciones por las demasiadas promesas hechas desde el Plan Belgrano. Se ve obligado a una defensa del macrismo, que incluye sus medidas antipopulares como los tarifazos. Electoralmente, su alianza se refleja demasiado el peso del circuito capitalino, con los límites de hacer pie fuera de los centros urbanos. Un escollo hacia la gobernación.
En este escenario el Frente de Izquierda tiene como desafío emerger como una alternativa política, siendo parte de una fuerza nacional que es la única oposición consecuente a los ajustadores. Campañas como “Nuestra vidas valen más que sus ganancias”, impulsada por el PTS-FIT, son una forma de popularizar un programa de salida ante las medidas de ajuste, y que en su agitación permitan discutir la necesidad de la construcción de una fuerza social propia de los trabajadores, las mujeres y la juventud que se enfrente a los grandes capitalistas y sus políticas.
Te puede interesar: Elecciones legislativas, dispersión peronista y empate hegemónico