La votación del ombudsman fue el episodio en dónde la puja entre Manzur y su vice tuvo su salto de calidad. El episodio también tuvo coletazos en el macrismo y el bussismo.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Lunes 8 de marzo de 2021 14:45
Una semana atrás Juan Manzur pasó por la Legislatura para inaugurar el período de sesiones ordinarias y las promesas de un asado entre oficialistas para limar las asperezas parecen muy lejanas a la vista de lo que sucedió este lunes. La elección del ombudsman, “el Defensor del Pueblo”, fue el episodio donde la interna entre el gobernador y el vicegobernador Osvaldo Jaldo tuvo una escalada y llevó al quiebre del bloque oficialista en la Legislatura.
La división del bloque “Justicialista de Todos” comenzó a ser una posibilidad desde el último miércoles, cuando en la comisión de Asuntos Constitucionales los legisladores jaldistas votaron una terna de candidatos encabezada por Eduardo “Lalo” Cobos. Mientras los parlamentarios manzuristas perdieron la votación en la que plantearon la reelección de Fernando Juri Debbo. Finalmente hoy, Cobos fue electo ombudsman con 27 votos a favor y 11 en contra.
Luego de especulaciones sobre una abstención, los legisladores que responden a Manzur votaron en contra y conformaron el bloque “Lealtad Peronista”. Los llamados desde Casa de Gobierno, comenzando por el propio Manzur, a oficialistas y opositores no alcanzaron para revertir la votación.
Jaldo logró reunir el voto de 23 legisladores peronistas (21 jaldistas y 2 que ingresaron por el alperovichismo) y también de la oposición. A favor de Cobos votaron los legisladores radicales macristas José Ricardo Ascárate y José María Canelada, y los bussistas Juan Rojas y Paulo Ternavasio (quienes luego fueron expulsados del bloque de Fuerza Republicana). Completando el espectro de la oposición, los otros cinco legisladores orientados por Ricardo Bussi estuvieron ausentes durante la votación al igual que los cuatro legisladores afines al intendente capitalino Germán Alfaro. Con esta fragmentación de bloques, el peronismo perdió su mayoría automática.
La larga marcha hacia 2023
Manzur siguió el desenlace desde Buenos Aires, tras la invitación de Alberto Fernández a “celebrar” el 8 de marzo. Desde la distancia, el gobernador vivió su primera derrota en la interna peronista en la larga marcha hacia 2023. A pesar de repetir la muletilla de que es pronto para pensar en candidaturas, los movimientos del peronismo tucumano tienen como eje la disputa de la gobernación.
Si alguien pensaba en una remota posibilidad de una reforma constitucional que habilite a Manzur a un tercer período, la votación de hoy descartó ese camino. Por otro lado, Jaldo espera por derecho consuetudinario que tras 8 años como vicegobernador sea su turno ocupar el sillón de Lucas Córdoba.
La fisura del oficialismo parece prematura cuando aún no ocurrieron las legislativas nacionales de este año, donde el oficialismo nacional aspira a revalidarse, y más aún cuando se entiende que la posibilidad de un “gobierno pato rengo” se reserva, en todo caso, para los últimos meses de la gestión que se va.
Tanto Manzur como Jaldo se apoyarán en sus cuotas de poder y la devolución de gentilezas por parte de la Casa de Gobierno es algo que se da por descontado. Con las dos cabezas del peronismo enfrentadas, por obra y gracia de la verticalidad pejotista se irán alineando las voluntades que juzgarán por conveniencia a quién jurarán lealtad. Seguramente habrá una regulación de la intensidad pero el recuento globular de fuerzas ya es permanente.
La rosca de la casta y la bronca en la calle
El discurso del 1° de marzo de Manzur ya evidenció el contraste evidente entre las palabras del palacio y la realidad de la calle. En la primera parte de la semana que pasó, frente a la Casa de Gobierno resonó el reclamo docente durante un paro de 48 horas, un conflicto que combina el rechazo a la paritaria de ajuste, a despidos en el plan Fines y a los reclamos edilicios que también convocan a estudiantes y padres. Sobre la segunda mitad, el paro y la movilización de trabajadores de la salud. También hubo un paro en la Papelera Tucumán y se retomó el reclamo en el ingenio San Juan. Otra expresión ocurriŕa en la movilización por el 8 de marzo de esta tarde, donde el régimen misógino está en el centro de los cuestionamientos.
La rosca organizada por el oficialismo, en donde la oposición tradicional también tomó partido, en torno a la elección del "Defensor del Pueblo" no puede ser más ilustrativa. Una casta que pelea por defender y ampliar la cuota de poder y privilegios, de espalda y ajena a la bronca que se mastica en las calles.