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Red Internacional
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Salud. Testimonio: “Ojalá la vida y la salud del otro siempre fueran prioridad en nuestro país”

A continuación reproducimos las palabras de una trabajadora de la salud, enfermera del Hospital Garrahan, a quien también le tocó ser paciente en medio de la cuarentena a través de la enfermedad de su pequeña hija.

Viernes 5 de junio de 2020 19:00

“Cuando derivaron a mi hija mayor a la terapia intensiva de una de las mejores y más bellas clínicas de Buenos Aires, la aislaron por protocolo aunque no tuviera síntomas. Yo, como su mamá, lo comprendí y acepté. Por muchas horas permanecí en la puerta aguardando noticias, hasta que escuché a una enfermera decirle en voz muy alta: “Calmate, quedate quieta!””

“Entré, y vi que le hablaba detrás del vidrio de su box dónde se encontraba aislada. Me acerqué, la enfermera me dijo que no podía entrar a menos que surgiera una urgencia porque no disponen de tantos trajes. Pedí por favor que me dejen entrar y cuidarla, que no tenía intenciones de salir, que tomaría todos los recaudos. Noté que la cama tenía sujetadores, ella no podía moverse, no tenía un timbre cerca ni forma de llamar o que la escuchen. Pueden imaginar el resto”.

“La asistí, acomodé, le tomé la mano. Cuando regresó la enfermera, me dijo que ella sufre mucho por tener que trabajar de esa forma. Le respondí: "imagínate mi hija, que se encuentra desolada, con miedo sobre cuándo será la próxima convulsión, con el reciente diagnóstico de una enfermedad. Sin poder levantarse ni al baño"”.

“También le conté que yo soy enfermera, colega suya, y que la empatía para mí consistía en ponerme en lugar del paciente, no en que él deba ponerse en mi lugar. Luego, vino la médica y me explicó que tienen que tomar todas las medidas para mantener el menor índice de contagio, lo cual es perfecto. Solo pienso que ojalá la salud siempre fuera prioridad, y se tomaran todas las medidas para prevenir enfermedades”.

“Ojalá yo no tuviera que atender todos los años en mi hospital niños con cáncer a causa de los agrotóxicos, niños víctimas de abuso, desnutrición, abandono”.

“Ojalá la vida y la salud del otro siempre fuera prioridad en nuestro país, y se abordaran con la misma severidad como se hace con el Covid-19. O no con tanta severidad, como para desatar más separación entre todos nosotros, más insultos y desprecio al que piensa diferente, o vive y sufre diferente esta cuarentena”.

“Ojalá no mueran más personas a manos de policías, como el señor Luis Espinoza de Tucumán, solo por violar la cuarentena. Ojalá no se pierda más la razón y el amor. Porque toda vida vale”.

“Y por último, les cuento que mi princesa ya está en casa conmigo. ¡Recuperándose! Gracias a Dios y a todas las personas que tuvieron más corazón que miedo y nos ayudaron tanto!”

Esta es la triste realidad que viven a diario miles de trabajadoras y trabajadores de la salud que están en primera línea enfrentando la pandemia. La mayoría de las veces sin elementos de protección personal o con elementos de la peor calidad, totalmente expuestas y expuestos al Covid-19.

Cuando en realidad deberían ser prioridad para el Gobierno nacional, y los Gobiernos provinciales y municipales que tendrían que destinar todos los recursos al sistema de salud pública, y cuidar a quienes nos cuidan.

El testimonio fue extraído del muro de la trabajadora quien autorizó su publicación.

Cuando derivaron a mi hija mayor a la terapia intensiva de una de las mejores y más bellas clínicas de Bs As, la...

Publicado por Estela Leffe en Jueves, 4 de junio de 2020