Cristina Kirchner, Eduardo Duhalde y Sergio Massa son algunos de los protagonistas de las imágenes que difunde el senador tucumano.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Martes 27 de febrero de 2018

Desde que dejó el sillón de Lucas Córdoba, José Alperovich bajó su perfil en los medios de comunicación tradicionales pero el senador suele mostrarse activo en Twitter. En @JAlperovichOk el ex gobernador muestra una suerte de “campaña electoral permanente” subiendo fotografías visitando comunas rurales, reunido con un intendente, posando con una familia u organizando sus “desayunos de trabajo” en su casa. Pero desde el año, cuando comenzó a abrirse el juego en el reordenamiento del peronismo nacional, el senador sube imagenes de encuentros con dirigentes que llegan a descolocar a propios y ajenos.
La primera foto quizás no fue oportuna, ya que fue una semana después de aprobarse la reforma previsional en el Congreso y el fotografiado ni siquiera fue a votar en contra. Sí, adivinó, estamos hablando de Daniel Scioli, el último candidato presidencial del kirchnerismo. El mismo día, el 26 de diciembre, subió otra imagen con Sergio Massa.
Hay dos sin tres. El 28 de diciembre desde la cuenta de Alperovich se subió una imagen dialogando con su par Cristina Fernández de Kirchner durante un impasse en la cámara alta. La fotografía transmitía mensajes diversos: Cristina con un senador “traidor” que votó durante dos años las leyes del macrismo; Alperovich con la dirigente de la que intentó despegarse desde diciembre de 2015; juntos los dos dirigentes que se esquivaron cuando la ex presidenta visitó Tucumán en noviembre. La imagen, vaya a saber por cuál razón, fue eliminada.
La danza de nombres siguió hasta ayer: Jorge Capitanich (29 de diciembre), Miguel Pichetto (02 de febrero), Eduardo Duhalde (16/02), Felipe Solá (22/02) y Alberto Fernández (23/02). Las explicaciones para cada encuentro suelen ser similares, como un “intercambio de visiones sobre la situación económica y política. El motivo de fondo, los debates por los liderazgos y la unidad del peronismo.
¿Qué lugar puede ocupar Alperovich en la rosca peronista hacia 2019? Para empezar, podemos decir que su situación es singular. Es parte del poder de los gobernadores que todavía no soltó prenda en las conversaciones por la unidad pero con el “detalle” de que no es un gobernador. Su ascendencia en Tucumán es innegable pero para algunos también es discutible: sus aspiraciones a volver a la gobernación en 2019 chocan con las de su sucesor Juan Manzur y de Osvaldo Jaldo, jefe de la Legislatura.
Con estos considerandos, Alperovich se muestra para demostrar vigencia y también llegada hasta los sectores del peronismo que —por cálculo electoral— comienzan a hacer gala de un discurso opositor. Se permite fotografías que Manzur no puede por su cercanía, y a veces mimetización, con las políticas macristas.
En esta cercanía del peronismo tucumano, Alperovich también tuvo su papel en el Senado, votando las iniciativas cruciales que el macrismo impulsó. La última fue el recorte a los jubilados, votada luego de una campaña electoral donde se hablaba de defender a Tucumán de los ajustes del macrismo.
En un sentido, Alperovich es el “lado oscuro” de la unidad del peronismo. Es partícipe necesario en la rosca entre quienes han aportado a la aplicación del ajuste macrista desde diferentes lugares en estos más de dos años, ya sea alzando sus manos en el Congreso o hablando de una “resistencia” que no pasó de la postración impotente mientras trabajadores de distintos puntos luchan contra los despidos.
Si prosperará la idea de un “frente anti Macri” (del peronismo con sectores de centroizquierda), en Tucumán una de sus caras sería la de Alperovich. Farsa para un hombre que no postula pruritos ideológicos, tragedia para un kirchnerismo y progresismo que volverá a defender a un representante de la elite empresaria local y el conservadurismo político. Amén de alimentar una especulación hacia la vía electoral, mientras ya, ahora, hay sectores de trabajadores en lucha, un nuevo impulso del movimiento de mujeres y movilizaciones como las de diciembre pasado y las del 21F; todas muestras de que hay fuerzas y voluntades para enfrentar el ajuste y que un gran límite son las direcciones.
En el camino de Alperovich y el peronismo tucumano también hay piedras, puestas tras una larga década de moldear al régimen político (como en el caso de Paulina Lebbos) y por su necesario aporte a los primeros años del macrismo. Para sectores de trabajadores, mujeres y jóvenes este peronismo no tiene mucho con qué entusiasmar —producto de años de vidas precarizadas y degradas— y se suma el desgaste de ser correa de transmisión del ajuste macrista. En este panorama, donde no hay claridad ni a nivel nacional ni local en la crisis del peronismo, se abre un campo de acción importante para la izquierda, que con el FIT ha logrado ser la cuarta fuerza provincial. La pelea por la influencia en estos sectores va a la par de desarrollar la construcción de un alternativa política en disputa con los callejones sin salida del gobierno de los CEO y los cantos de sirenas del peronismo.
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